¡Prevenir la artrosis es posible! Un estilo de vida activo, la alimentación y el descanso son algunos de los consejos que te ayudarán a conseguirlo.

 

Computer keyboard and repetitive strain injury

La necesidad de movernos siempre ha ido ligada a nuestra capacidad de supervivencia y a nuestra genética, y es cuando el cuerpo empieza a fallar ocasionalmente cuando nos preocupamos y buscamos nuevas maneras para mantener la movilidad, y en definitiva, nuestro estilo de vida.

La artrosis es una de las principales causas que contribuyen al deterioro de la movilidad, y principalmente es debido a la aparición del dolor articular. Te damos algunos consejos que te ayuden a contrarrestar los efectos de la artrosis y a mantener un estilo de vida activo.

1. Evita el sedentarismo y… ¡muévete!

La obesidad y el sedentarismo son hábitos poco saludables que a la larga pueden afectar a nuestras articulaciones. Practicar deportes de bajo impacto articular, como la natación o la bicicleta, contribuirán a que las articulaciones y la musculatura funcionen correctamente, especialmente si se practican a largo plazo. Aunque al principio pueda resultar muy tedioso si no estás acostumbrada, empieza con sesiones de 10 minutos y aumenta el tiempo progresivamente, tu cuerpo te lo agradecerá.
 

2. Dormir bien como hábito imprescindible

Dormir en una posición correcta y sin interrupciones ayuda positivamente a nuestro cuerpo, tanto a nivel físico como mental, con lo que es un pilar fundamental para nuestra salud y bienestar. Es muy importante tener en cuenta el colchón, y de hecho merece la pena dedicar una importante inversión en él cuando hablamos de elementos del hogar. Hay que fijarse en que se adapte a tu cuerpo, lo que implicará mayor comodidad y te ayudará a conciliar y mantener un sueño de mayor calidad.

También es importante una correcta rutina de descanso: pautar una hora para ir a dormir, evitar el uso de aparatos electrónico en el lugar de descanso, y dormir como mínimo 7 horas al día. Asegúrate también de tener la almohada correctamente apoyada sobre las cervicales. 

3. Somos lo que comemos

Llevar una dieta saludable puede ayudar a combatir el sobrepeso, que es la principal causa de desgaste de las articulaciones y un gran contribuyente al deterioro de la movilidad. Como cualquier engranaje, las articulaciones necesitan una buena lubricación, y por eso una buena hidratación es fundamental para su buen funcionamiento.

En nuestra dieta debemos incluir además alimentos ricos en proteínas, como los huevos, el pescado, la carne, o las legumbres, que nos permitirán crear o bien regenerar nuevos tejidos en las articulaciones. Y si por otro lado queremos evitar su envejecimiento, tenemos que consumir alimentos ricos en vitamina A(zanahoria, huevo, espinacas o rúcula) vitamina C (pimiento rojo, col, fresas, kiwi, naranja) y vitamina D(cualquier variedad de pescado azul, como salmón, sardinas, boquerones, o atún), así como en calcio y magnesio (lácteos o frutos secos).

4. La higiene postural

Adoptar una posición correcta en la oficina, en el puesto de trabajo, o incluso en el sofá, puede ayudar a evitar la fatiga prolongada en nuestras articulaciones. Una postura erguida pero relajada ayudará a mantener activa la musculatura paravertebral de la columna, evitando que nos encorvemos y notemos los efectos de una mala postura al final de la jornada laboral.

6. Un complemento alimenticio adaptado a tus necesidades

A partir de los 30 años el cuerpo pierde gradualmente la capacidad de producir colágeno, por lo que a largo plazo es recomendable, además de cuidar la alimentación, contar con un complemento alimenticio con componentes tales como el colágeno, el condroitin sulfato, la glucosamina, o el ácido hialurónico, que ayudan a nutrir el cartílago y contribuyen a mantener las articulaciones en buenas condiciones.

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