Casi uno de cada tres argentinos mayores de 18 años (más precisamente, el 28,9%) presenta tasas de colesterol en sangre elevadas, como mostró la cuarta Encuesta Nacional de Factores de Riesgo.

Dado que se trata de una condición silenciosa, que no da síntomas visibles, aun cuando va incrementando el riesgo cardiovascular, muchos no lo saben.

“El accidente cerebrovascular, el infarto de miocardio y la insuficiencia cardíaca, son la demostración más evidente del deletéreo efecto de los factores de riesgo sobre la salud de la población”, comentó el doctor Alfredo Cafferata, médico cardiólogo de la Sociedad Argentina de Cardiología.

Afortunadamente, existen medidas que permiten reducir los niveles de colesterol y, así, reducir su impacto en la salud: “El descenso de 1 mmol del nivel de colesterol LDL logra disminuir un 22% el riesgo de padecer un evento cardiovascular”, precisó el especialista.

Y si bien los medicamentos como las estatinas han demostrado ser útiles para el tratamiento de los niveles elevados de colesterol, existen numerosas y efectivas medidas no farmacológicas para mantenerlos dentro de parámetros saludables.

La práctica de actividad física es sin lugar a dudas una de las más importantes. Muchos estudios coinciden en señalar que realizar ejercicio en forma regular ayuda a reducir el colesterol “malo” (LDL) y a aumentar el colesterol “bueno” (HDL).

“Está demostrado que llevar un vida activa reduce en un 20% el riesgo de presentar eventos cardiovasculares y, por lo tanto, aumenta de manera considerable la expectativa de vida. Incluso este beneficio es mayor (llega a un 30% de reducción de complicaciones cardiovasculares) mientras más actividad física realicemos”, comentó el doctor Gonzalo Díaz Babio, médico cardiólogode la Fundación Cardiológica Argentina (FCA).

“El ejercicio aeróbico y entrenar la fuerza son recomendaciones a veces olvidadas y que debemos incluir una o dos veces a la semana, ya que esta conducta mejora nuestro perfil metabólico (glucemia, colesterol, presión arterial y peso) y, por lo tanto, también disminuye el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular”.

Estrategias en el plato

Evitar las llamadas grasas trans es una recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), debido al impacto negativo que tienen sobre los niveles de colesterol (incrementa el LDL y baja el HDL).

Si bien el actual código alimentario las prohíbe (las restringe a menos del 5% de los alimentos y menos del 2% en el caso de aceites vegetales y margarinas), hay monitoreos de productos que sugieren que aún no han sido eliminadas del todo.

Consumir cantidades moderadas de alimentos que contengan grasas saturadas también es una medida útil para mantener bajo control los niveles de colesterol en sangre.

Más precisamente, la Asociación Americana del Corazón (AHA), de los Estados Unidos, recomienda que la proporción de grasas saturadas no represente más del 5 a 6% de las calorías que diariamente ingerimos. fuente:InfoGEI

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