Rubén Cuello presidente de Nuevo Encuentro Mendoza.


11/04/2017 Política.

“Al resolver el conflicto con represión, el gobierno se deslegitima”

“Al resolver el conflicto con represión, el gobierno se deslegitima” | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

 

Después de los golpes de la policía hacia los docentes en Buenos Aires, y la detención de Nélida Rojas en Mendoza, algunos dirigentes de la oposición se manifestaron contra la escalada de violencia que se vive en los últimos meses en todo el país. Uno de ellos fue Rubén Cuello, dirigente de Nuevo Encuentro en Mendoza.

 

En los últimos meses, se ha disparado en todo el territorio nacional una progresiva ola de movilizaciones populares, que han tenido como respuesta del gobierno nacional, y en algunos casos también de los provinciales, una creciente represión, a pesar de que las manifestaciones en su conjunto fueron pacíficas.

Rubén Cuello, dirigente de Nuevo Encuentro, el partido político que lidera Martín Sabatella, respecto a estos temas abrió el debate en relación al voto popular – legitimación gubernamental.

 

– El pasado domingo los docentes sufrieron la represión en Buenos Aires porque intentaban instalar una escuela itinerante en la Plaza Congreso.


– Creemos que esto responde a una maniobra del gobierno que intenta sembrar un clima de terror y miedo, a partir de medidas concretas que son de carácter represivo y que lo que buscan es disciplinar la protesta social que existe como consecuencia del ajuste, la caída consecutiva del consumo del 10%, la pérdida de poder adquisitivo, el cierre de paritarias a la baja y en algunos casos, como en el docente, la imposibilidad de abrir una paritaria nacional.

El domingo, ante una actividad que era totalmente pública, que había sido previamente habilitada administrativamente, los docentes iban a dar una cátedra itinerante, que es una medida absolutamente pacífica, y no requiere obstaculización de la calle y está en el marco legítimo de reclamar a las autoridades. Sin embargo se tomó la decisión de una orden directa desde presidencia de reprimir violentamente y desalojar a los docentes de una manera cruel e innecesaria.

Las diferentes situaciones que se viven generan una situación de gravedad institucional. Hay una situación de corruptela generalizada en la gestión. Hay más de 50 funcionarios, que se intentan instalar como un equipo de expertos, imputados por diferentes delitos por la corrupción en la administración pública, incluyendo al propio Presidente.
Nosotros por la mañana estuvimos en un acto de repudio en Mendoza en el palacio judicial con compañeros de la CTA, la CGT y otras organizaciones sociales y políticas porque nos parece grave lo que se está viviendo. 

– A esta situación se suma en los últimos días la detención de Nélida Rojas, referente de la Tupac Amaru en Mendoza.


Es una detención que a todas luces es arbitraria. Se cae el sostenimiento de la detención porque entendemos que no hay peligro procesal desde el momento en que ella se presenta voluntariamente. Hay dos conductas que definen el peligro procesal: Una, es la posibilidad de interferir en el proceso de averiguación de la verdad, o el peligro de fuga, es decir, de evadirse y sustraerse del accionar de la justicia. Nélida no sólo se presentó voluntariamente, sino que además ella y toda la organización cooperaron, porque desde hace dos años viene siendo investigada. Además, se presentaron espontáneamente a declarar y es ahí cuando son apresados y detenidos arbitrariamente.

Por otra parte, se sostiene esa detención sin pruebas. En todo el fin de semana no pudieron generar pruebas o allanamientos para encontrar elementos que justifiquen la detención. Por lo tanto, y como en otros casos muchísimos más graves, ella podría estar en libertad, como lo garantiza la Constitución Nacional, el código penal y el código procesal.

Entonces, lo que hay es una situación selectiva del poder ejecutivo provincial que está sesgando e interfiriendo en el accionar de la justicia, con la complicidad de ciertos sectores del poder judicial en la que han armado una situación artificial para detener arbitrariamente a Nélida.

-¿Por qué crees que hay sectores de la oposición a nivel nacional y provincial, que no se pronuncian respecto a la represión, a la persecución política o a la detención de Nélida?


– Claramente hay dirigentes políticos en Mendoza que tienen una posición que nosotros no compartimos. Consideramos que sí existe represión en Mendoza y persecución política. Hay un silencio cómplice por parte de quienes pretenden menoscabar o relativizar una situación que es grave. Entendemos que hay una oposición política que pretende ser silenciada por este tipo de dirigentes, que en definitiva, no están haciéndose cargo o no están poniéndose al frente de la situación de conflicto social.

También hay una dirigencia política que no está en esa línea, y que venimos planteando la necesidad de, en una dinámica democrática, ejercer una oposición seria, responsable, que se exprese, y articule las diferentes posiciones que una oposición política democrática debe colocar en el escenario político.

También hay que decir que hay diferencias generacionales, no en relación a la cuestión biológica, sino a los procesos políticos y prácticas de los que cada uno ha sido parte, y una forma de pensar y concebir una política que no está sujeta a esa dinámica negociadora que ve en la gobernabilidad ese tipo de contubernios.

Creemos que lo que ellos llaman gobernabilidad para nosotros debería ser la búsqueda de la legitimidad. No hay un exceso de democracia en una sociedad que reclama que no se recorten sus derechos y conquistas sociales. En cambio, hay una falta de legitimidad por parte de los que incluso siendo votados, fueron votados para llevar adelante mejoras que prometieron y que claramente están traicionando. Nosotros como oposición tenemos el deber y responsabilidad de denunciar y reclamar junto con esa sociedad que está viendo lo que ocurre. Acá hay una clara estafa por parte de quienes prometieron cambios, y que no los hicieron, sino que han agravado la situación social.

– Pareciera que desde los argumentos de Cambiemos, expresados claramente en la marcha del 1A, la legitimidad de un gobierno es dada por el voto popular.


– En este sentido hay un reduccionismo que se está tratando de instalar desde lo mediático: Una cosa es la legitimidad de origen, y otra la legitimidad de ejercicio. Se pretende reducir la democracia a la instancia electoral que puede convalidar un proceso político. Los funcionarios y gobernantes que han sido votados deben permanentemente cubrir las expectativas, de una manera o de otra, pero la respuesta nunca puede ser la represión.

Hay una suerte de exceso cuando se habla de gobernabilidad, porque de lo que se está hablando es de generar una suerte de complicidad, como si hubiera una casta política que tiene que velar por intereses propios pero que no responden a los intereses de la sociedad. Entendemos que ese modo de concebir la política ha fracasado en el mundo y está en crisis y cuestionado a nivel internacional. Lo que sí existe es una búsqueda de legitimidad que debe ser revalidada permanentemente y que tiene que ver con esa relación de coherencia que existe entre lo que se dice, se promete y lo que efectivamente se hace.

Como este gobierno no tiene legitimidad de ejercicio, apela a reducir la discusión a la cuestión de que fue electo por el voto popular y por lo tanto hay que dejarlo hacer lo que quiera, el voto no es un cheque en blanco. Además, que existan consensos o disensos tiene que ver con la dinámica democrática, el disenso no se puede cortar con represión.

La gobernabilidad se logra con legitimidad, porque se elige también desde el ejercicio. La discusión no se reduce a votar cada dos años, porque eso habla de una sociedad muerta. Esa concepción de la democracia representa el ideario del neoliberalismo sobre cómo se hace la política. Es por esto que ellos ven mal que existan fenómenos de participación popular.

Las fuertes medidas impopulares que han tomado generaron conflicto social, en el relato y la narrativa del macrismo esto es tomado como un intento de desestabilización, cuando en realidad es un reclamo social ante un recorte de derecho, de transferencia de recursos, de un sector a otro sector concentrado de la economía y de ahí la necesidad de una oposición seria y democrática.

– ¿Crees que es posible aplicar un programa de gobierno en este marco de violencia que estamos viviendo, y que va en aumento?


– No es posible aplicar un programa de gobierno, o un plan de negocios como el de Macri, si se va en contra de la institucionalidad democrática. Lo que se está haciendo es atentar contra el movimiento obrero organizado, y aplastar cualquier disidencia en una escalada de violencia que lo que hace es bajar los niveles de calidad institucional. Por todo esto tenemos la visita de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que intentó ser desviada por el secretario de Derechos Humanos de Macri, Claudio Avruj, para que no vengan, después para que vayan a Mar del Plata. Es decir, hay situaciones que ya empiezan a notarse a nivel internacional, y creemos que lo que pasó ayer se inscribe en ese marco.

-¿Te sorprende que el gobernador Cornejo, de larga trayectoria política en la UCR en la provincia, se sume a las decisiones represivas del gobierno nacional, o a permitir que exista una presa política en la provincia como Nélida Rojas?


– Cornejo no nos sorprende porque vemos el giro que tomó de un tiempo a esta parte. Tiene que ver con pasar de ser un militante político, con ciertas posiciones con las que uno puede acordar o no, que incluso jugó y fue un militante del kirchnerismo, a asumir una posición que se alinea y está en sintonía con el plan de negocios de Mauricio Macri.

Hoy en día Cornejo es uno de los operadores más importantes que tiene Cambiemos, incluso a nivel nacional. Ha tomado una actitud de pragmatismo político que tiene que ver no con el sostenimiento de alguna convicción o de algún ideario como lo es el radicalismo, sino con la adopción de una posición contraria a esa tradición popular, democrática y política que fue el radicalismo. Actualmente adopta una posición que se ajusta con lo que necesita imponer y establecer el macrismo para llevar adelante este plan de negocios, apoyado por un fuerte dispositivo mediático y una debida interferencia en el aparato judicial, en donde ha instalado operadores de él para llevar adelante las tropelías que viene cometiendo.

– ¿Cómo se puede asegurar la participación democrática ante los ataques violentos, y cuál debería ser el rol que tome la oposición?


– Es fundamental dar la pelea desde la democracia. Como dirigentes políticos debemos ponernos al frente de las luchas, manifestándonos pacíficamente, construyendo organización y contribuyendo al proceso de participación para que no se deslegitime. No podemos permitir que se criminalice la protesta social. El gobierno debe entender a nivel nacional y provincial que las elecciones no son un plebiscito cada dos años, sino que es un fenómeno de participación cultural, social y político.

Resolviendo el conflicto con represión lo que hacen es deslegitimarse. Tenemos que tener claridad, de que lo que está en juego es la defensa de la democracia y de las instituciones por un gobierno que se llenó la boca de republicanismo y hoy día está atacando el estado derecho para llevar adelante su plan de negocios.

Nuestra tarea como oposición es preservar la democracia y acompañar los reclamos legítimos de manera pacífica y democrática con mucha firmeza y coherencia. Es fundamental que la política siga siendo una herramienta de transformación social, y en ese sentido reivindicamos el compromiso que tenemos como militantes con el proyecto que lidera Cristina Fernández de Kirchner.

 

Fuente: vaconfirmamendoza.com

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