El plato patrio argentino por excelencia tiene varios rostros y una rica historia. 

 

Es imposible contar la historia del locro en Argentina sin atarla al derrotero histórico del maíz en toda Latinoamérica, cultivo que la une de norte a sur desde las prácticas agricultoras de los habitantes originarios. 

Así, todos los países en los que crecía el maíz, desde México hasta Tierra del Fuego, tenían en su menú habitual algún tipo de guiso con ese ingrediente como rey, acompañado de verduras y de alguna proteína. Por eso, es imposible etiquetar a una sola persona como el gran inventor del locro: es una creación colectiva y, como tal, con recetas variables de acuerdo a cada región y a través del tiempo. 

Hecho con caldo de hueso y maíz en sus primeras encarnaciones, actualmente sobrevive como una especie de cruza entre el locro y la sopa que no lleva el usual maíz partido sino choclo.

Otros países sudamericanos también tienen guisos de maíz muy similares al locro. Así, por ejemplo, Bolivia tiene una variedad que incluye plátano, en Ecuador se hace con papas, y en Perú se aceptan variaciones con distintas carnes, y condimentos propios como el cilantro y el huacatay.                                      

¡A cocinar!

Ingredientes para el locro (receta de Cocineros Argentinos)

Aceite neutro c/n
2 kilos de patitas de cerdo
Un pechito de cerdo
2 kilos de falda
8 chorizos de cerdo 
3 chorizos colorados 
500 gr de panceta
2 kilos de maíz blanco 
2 kilos de porotos pallares
3 kilos de zapallo anco 
3 morrones rojos
1/2 paquete de cebolla de verdeo
1/4 de paquete de puerro 
4 zanahorias
Caldo de verduras c/n
Sal
Pimienta
Pimentón dulce
Comino

Salsa

150 cc de aceite de maíz
1/2 atado de cebolla de verdeo 
20 gr de pimentón dulce 
30 grs de ají picante 
70 cc de agua fría

Remojar el maíz y porotos por 8 horas con tres cambios de agua. Dorar el pechito de cerdo en grandes trozos en una cacerola grande con base de aceite. Una vez dorado, agregar la panceta en bastones y cocer hasta que esté crocante. Sumar la falda troceada, las patitas de cerdo, y los chorizos en rodajas. Salpimentar y cocer por unos 15 minutos.

Incorporar el maíz blanco y los porotos, integrar bien y cocer por 5 minutos más. Sumar los vegetales picados gruesos. Rectificar sal y pimienta y condimentar con el resto de los condimentos. Cubrir con caldo y cocer por unas 2 horas, agregar más caldo de ser necesario.

Para la salsa picante, rehogar la cebolla de verdeo en aceite y sumar el ají picante bien picado más el pimentón. Integrar y retirar del fuego. Sumar agua fría y reservar. Servir el locro en platos profundos y decorar con la salsa sobre el locro.

 

Las primeras versiones

Aunque a veces la textura espesa venía de la mano de las papas, la introducción del zapallo plomo -de cáscara gris y gruesa- para brindar color y espesor a la preparación apareció en épocas tempranas. 

En aquellas versiones, la carne utilizada era usualmente de llama y en forma de charqui (carne seca): los productos de cerdo -como las patitas, las orejas o los embutidos- llegaron de la mano de los españoles, al igual que derivados vacunos como el mondongo. La única directiva era que cualquier producto animal que se agregara al guiso tenía que estar listo para soportar cocciones largas.  

Es por eso, también, que la receta “definitiva” del locro no existe, no sólo porque su misma naturaleza fue y es cambiante, sino que al nacer como plato popular donde muchas veces iban las sobras o descartes de comidas anteriores -o las partes animales que no servían para otros platos-, se adecuaba a la necesidad de cada momento. 

Se piensa que el locro pasó del norte al resto del país durante la guerra independentista nacional y, especialmente, cuando los gauchos que combatieron en el Ejército del Norte aprendieron a cocinar el plato y lo llevaron a sus territorios de origen.

El “primo” del norte                                                   

A pesar de que en las grandes ciudades el locro aparece usualmente en días de fiesta patria, en el norte argentino su consumo es más usual e incluso presenta una variación estilística: el huaschalocro. fuente: bigbangnews.com

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