Una de las apuestas fuertes del nuevo gobierno es el tema de la deuda externa y las negociaciones con los fondos buitres, después de la asunción de Mauricio Macri nuevos aires comenzaron a respirarse en New York, donde el Juez Tomas Griesa y el mediador Daniel Pollack ven con buenos ojos al nuevo equipo económico argentino con Alfonzo Prat Gay a la cabeza.

“Estoy muy contento de informar que la República Argentina continúa sus negociaciones para llegar a acuerdos en principio con los tenedores de bonos, tanto grandes como pequeñas, las tenencias de bonos argentinos en default”, dijo Pollack

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El objetivo del Gobierno es que el juez estadounidense imponga nuevamente la medida cautelar, mientras continúan las negociaciones con los fondos NML Capital y Aurelius y el mediador nombrado para el caso, Daniel Pollack, para pagar los US$ 1.500 millones de dólares a los demandantes que obtuvieron el fallo favorable del magistrado.

La estrategia argentina es contraer una nueva deuda para pagar la antigua, lo que puede traer como consecuencia que el 93% de los acreedores restantes soliciten también cobrar en las condiciones en las que están cobrando los Holdout.

 

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¿Su resolución es indispensable o solo conveniente para el curso futuro de la economía argentina?

1. En los canjes de 2005 y 2010, Argentina logró la reestructuración de deuda soberana más exitosa de la historia, sin pedirle nada a nadie. Es decir, sin la participación del FMI ni el visto bueno de los mercados financieros. La deuda pendiente no alcanza a 3000 millones de dólares, menos del 8 por ciento del total de la declarada en default en la crisis del 2001. El supuesto aumento de la pendiente a 12.000 millones de dólares, por intereses caídos, ignora que, el pago a los buitres habría desarmado la reestructuración de la deuda e implicado un premio a la especulación y el castigo, a la inmensa mayoría de los inversores, que facilitaron la recuperación de la economía argentina. Estaríamos, otra vez, como en la crisis del 2001.

2. Hace una década que los fondos buitre, tenedores del 50 por ciento de la deuda pendiente, vienen litigando contra el país. Plantearon el embargo de bienes argentinos, en alrededor de 900 demandas en diversos países. El hecho más sonado fue el de la fragata “Libertad”. No tuvieron éxito en ningún caso. El país mantiene relaciones económicas normales con todo el mundo. Los buitres son especuladores despreciados en el escenario mundial. Operamos en un orden internacional, dentro del cual la inmunidad soberana de los Estados pone límites a la extrapolación de la jurisdicción de tribunales nacionales sobre terceros países. La racionabilidad de la posición argentina ha sido respaldada por la Asamblea General de las Naciones Unidas y la opinión de los analistas más destacados en el escenario internacional.

3. Los problemas principales de la economía están en la esfera interna: el déficit del comercio de manufacturas de origen industrial y la consecuente restricción externa, la inflación, el desequilibrio fiscal, entre otros. Ninguno se resuelve por el pago a los buitres.

4. El conflicto obedece a la ausencia de normas internacionales para resolver los default de deudas soberanas. La exitosa reestructuración de más del 92 por ciento de la deuda en default, cumple con exceso los límites para la resolución de las quiebras en las jurisdicciones nacionales. Las dificultades de tenedores de deuda reestructurada para recibir los pagos realizados por el gobierno argentino es responsabilidad de quien provoca la interrupción de la cadena de pagos.

5. La suposición que, después del arreglo con los buitres, van a llegar las inversiones, es una ficción. Ningún inversor, argentino o extranjero, que tenga un buen proyecto, deja de realizarlo por el conflicto con los buitres. El buen “clima de inversiones” depende de la gobernabilidad de la economía, la paz social, la seguridad jurídica, los espacios de rentabilidad y el ritmo de transformación de la estructura productiva para incorporar tecnología y agregar valor.

6. El pago a los buitres no es suficiente para que las agencias evaluadoras de riesgo mejoren la calificación de la deuda argentina, con la consecuente baja de la tasa de interés. Es previsible que exigirán, además, un plan económico y financiero respaldado por el FMI.

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Gerard404 * Soluciones Informáticas
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