Alberto Fernández tuvo el cierre de campaña que imaginó en las últimas semanas: rodeado por gobernadores y candidatos, en un distrito clave desde el que pudiera dar un gesto de su idea de mayor federalismo, con la economía como protagonista y alejado de los excesos y las polémicas. A días de las PASO, el candidato a presidente del Frente de Todos está confiado en que la unidad del peronismo puede darle la diferencia suficiente de votos para sacar un amplio margen sobre Mauricio Macri en las elecciones de este domingo, y se entusiasma con una posible victoria en primera vuelta.

 

Aunque Fernández cerró su campaña este miércoles junto a Cristina Kirchner frente al Monumento a la Bandera en la ciudad de Rosario, el candidato del Frente de Todos hará una última parada hoy jueves en la provincia de Córdoba, un distrito clave donde apuntan a cautivar a indecisos y desencantados con la gestión de Macri, que en el ballotage de 2015 obtuvo allí más del 70 por ciento de los votos.

La gran expectativa de la fórmula Fernández-Fernández está puesta en la diferencia que pueda existir este domingo en las elecciones primarias, y si ese margen será suficiente para garantizar una victoria en primera vuelta. Tanto en el Instituto Patria como en el búnker de Alberto en San Telmo reconocen que el escenario de segunda vuelta sería completamente adverso. “Hay que apostar al 27 de octubre”, repiten.

El primer tramo de la campaña quedó marcado por la economía, un eje que repetirá el Frente de Todos desde el 12 de agosto y hasta el 27 de octubre. “Con los resultados del domingo vamos a planificar de qué manera se transmite el mensaje, pero está claro que el eje será la situación económica, destacando que con Macri cada día que pasa el país está un poco peor”, decía un dirigente bonaerense cercano al candidato a presidente.

Además, Fernández hizo un especial hincapié en la idea de lograr una Argentina con mayor federalismo. De hecho, en su paso por Rosario firmó una serie de acuerdos y compromisos con gobernadores en ejercicio, aquellos que fueron electos y asumirán el 10 de diciembre y cuatro candidatos, una idea que surgió del santafesino Omar Perotti, quien en las últimas semanas se transformó en una pieza fundamental para la campaña. 

Aunque repiten que la elección está muy pareja, en el Frente de Todos existe una mirada triunfalista. Creen que si la diferencia con la fórmula Macri-Pichetto es superior a cinco puntos y por encima del 40 por ciento de los votos, podría darse una victoria en primera vuelta.

Explican la ecuación de dos maneras: por el impacto de los indecisos (entre un cinco y un siete por ciento) y también del impacto que tendría el voto en blanco, que en las PASO se contabilizan de una manera, pero en las generales se toman en cuenta los votos afirmativos (que eligen a un candidato) para determinar si llegó al 45 % necesario para ganar en primera vuelta.

Cierto aire triunfalista pudo interpretarse cuando Fernández dijo en la tarde del miércoles frente a miles de personas que en el primer semestre de su gestión comenzaría a “cambiar la Argentina”. Ese optimismo no sólo brotaba del candidato, sino también de los gobernadores peronistas, que asistieron en primera fila al cierre y compartieron abrazos e invitaciones. El diagnóstico es contundente: creen que el Frente de Todos le “ganó” a Juntos por el Cambio en la campaña, y son enfáticos respecto al gobierno: “Perdieron el rumbo”, confió un candidato. Otra diputada insiste con la frase instalada en la campaña: “Imaginate cuatro años más de este gobierno”.

ABRAZOS Y REENCUENTROS

Si algo caracterizó a la campaña del Frente de Todos fueron los reencuentros. Tal vez el más llamativo fue el de Sergio Massa con la propia Cristina Kirchner, luego de años enfrentados, sin hablar ni verse y después de haberse lanzado acusaciones y denuncias cruzadas. Aunque hubo varios encuentros privados, en la más estricta reserva, la foto de ambos juntos se vio el sábado pasado, con la presentación del libro de la ex presidenta como excusa. Allí, Cristina fue enfática: “Cuando nos peleamos nos devoran los de afuera”.

Massa logró tejer un buen vínculo con el candidato a gobernador bonaerense, Axel Kicillof, a quien acompañó por la Provincia en varias recorridas. Tal vez por eso ya no resulta llamativo ver los abrazos que comparten al final de cada acto. El ex ministro reconoce la experiencia del tigrense en tierras bonaerenses y no sólo lo escucha con atención, sino que además lo consulta. El buen diálogo alcanza también a la intendenta de La Matanza y candidata a vicegobernadora, Verónica Magario. De hecho, son habituales los asados y las cenas que comparten los cuatro, junto a Malena Galmarini, candidata a legisladora bonaerense y esposa de Massa.

La reconciliación incluyó además al propio Alberto Fernández, que estuvo una década sin hablarse con Cristina y se reencontró luego de las derrotas peronistas en las elecciones legislativas de 2017. En diciembre de ese año se vieron por primera vez, aunque la confirmación de que nuevamente estaban trabajando en la construcción de la unidad del PJ llegó meses después, en febrero de 2018. Alberto se transformó, en poco tiempo, en el hábil negociador que supo ser durante el gobierno de Néstor Kirchner. Tan importante fue el reencuentro, que la propia Cristina contó que Fernández fue quien le dio la idea de escribir Sinceramente, el best seller electoral que fue furor en las librerías. Hoy dijo que nunca más se distanciaría de Cristina.

El otro dato llamativo del cierre de campaña lo protagonizó el candidato a jefe de gobierno porteño, Matías Lammens, quien la semana pasada en una entrevista contó que no había tenido la posibilidad de conocer a Cristina. Este miércoles, a días de las PASO, se vieron en persona por primera vez. fuente: Agustín Gulman/bigbangnews.com

 

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