Nicolás Gil Pereg, el supuesto asesino de haber asesinado en Mendoza a su madre y a su tía, se presentó el último jueves ante el juez Sebastián Sarmiento en una audiencia en la que tuvo comportamientos por demás extraños: maulló al entrar y salir de la sala.

En el primer encuentro del lunes, la fiscal que investiga el crimen de las hermanas, Claudia Ríos, solicitó la prisión preventiva del acusado, y el juez resolvió un cuarto intermedio hasta el jueves, día en que finalmente dictó la prisión preventiva para Gil Pereg.

Nicolás Gil Pereg entró a la audiencia y maullo como gato.

Según contaron fuentes de la investigación, el lunes el ingeniero en electrónica ya había tomado una postura rara, ya que se orinó en la sala de audiencias y habló de sus 37 gatos como si fueran sus hijos.

Después de eso, el juez Sarmiento comunicó que iba a contestar el pedido de la fiscal el jueves siguiente, y finalmente ayer por la tarde el magistrado ordenó que continúe preso en el penal de San Felipe, en Mendoza.

De este modo, Pereg seguirá en la cárcel hasta que se lleve a cabo el juicio, el cual, seguramente, estará a cargo de un jurado popular.

En su descargo, Sarmiento rechazó todos los argumentos de los abogados defensores, quienes habían solicitado la libertad de su cliente y la nulidad de todos los allanamientos. Del mismo modo, consideró que existe un gran riesgo de fuga por las características psíquicas, los lazos familiares, la gravedad del hecho y la conducta del sospechoso luego del crimen.

En el fallo, el magistrado le aplicó también al acusado un embargo de $ 4 millones sobre sus bienes, y según creen los investigadores, estas actitudes del criminal tienen como objetivo final hacerse pasar por loco, cosa que por ahora no es creíble.

El caso

La investigación sobre las hermanas Pyrhia Sarusi y Lily Pereg comenzó el pasado 12 de enero, luego de haber sido vistas por última vez en la casa de Nicolás Gil Pereg, hijo de Lily. Desde entonces las dos turistas israelíes perdieron contacto con sus allegados, y la policía las comenzó a buscarlas.

Incluso, el propio acusado salió a hablar con los medios, y en todas las oportunidades negó saber el paradero de las víctimas.

Luego de casi dos semanas de búsqueda intensa, la Policía Científica encontró los cuerpos de las dos hermanas tapados con piedras y tierra en el fondo de la casa de Pereg, y la autopsia ya confirmó que una de ellas murió de tres balazos, mientras que la otra perdió la vida tras haber sido estrangulada.

De este modo, el hombre de 36 años quedó procesado por el “homicidio agravado por el vínculo” en perjuicio de su madre en concurso real con el “homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego” de su tía, delitos que prevén la prisión perpetua. fuente: Big Bang

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