PAMI, no entrega una silla de ruedas a pesar de un fallo judicial


Pese a que la justicia lo obliga, Pami no entrega una silla de ruedas motorizada a un marplatense

En enero pidió a Pami una silla de ruedas motorizada -que fue recomendada por especialistas que lo atienden- y, pese a que hace un mes la justicia dictó una medida cautelar de cumplimiento efectivo, la obra social hace caso omiso.

Se trata de Gabriel Alejandro Massa quien tiene 49 años y desde su infancia tiene distrofia muscular facioescápulohumeral, una enfermedad conocida como síndrome Landouzy-Dejérine, que le impide caminar.

“Debido a mi padecimiento debo movilizarme en silla de ruedas y no cualquiera. Una silla de ruedas motorizada ya que estoy impedido de mover con libertad mis manos”, contó Gabriel al portal de noticias  0223.

“A principios de este año comencé un expediente administrativo en Pami para obtener una nueva silla motorizada recomendada pura y exclusivamente por mi fisiatra en base a las particularidades de mi caso. No tuve respuesta hasta que interpuse una carta documento, trámite que no es gratuito. Se me dijo que el pedido estaba en revisión y un mes después se me niega el pedido diciendo que esa silla no se ajustaba a mi padecimiento”, relató el marplatense.

Ante esta situación, Gabriel tuvo que interponer una acción de amparo. El 14 de septiembre pasado desde el juzgado Federal N° 4 de Mar del Plata se dictó una medida cautelar de cumplimiento efectivo por parte de Pami.

Pese a esto, desde la obra social no quieren cumplir con lo dispuesto por la justicia. “Pami ya recibió seis notificaciones de cumplimiento pero no lo hace. Ni siquiera son capaces de comunicarse conmigo para ver mi situación”, remarcó el hombre.

“Se ha confundido también, mostrando la desidia con la que se manejan, el objeto del amparo donde se solicita que Pami que me entregué una silla motorizada y cubra los gastos de mi acompañante terapéutico”, aseguró Gabriel.

Por último, el marplatense contó cómo vive desde hace dos meses por la desidia de Pami: “Hasta hace dos meses era una persona independiente dentro de los límites de mi enfermedad. Podía movilizarme a realizar trámites, ayudar a mi madre de quién soy apoderado, pasear a mi perro. Cuestiones de la vida cotidiana que hoy no puedo hacer porque estoy confinado en mi departamento”.

fuente: 223.com.ar

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