Entre una popularidad expansiva y su afán de mantenerse al costado del mundo, el trío de Mataderos superó un historial de shows suspendidos, internas políticas y trabas burocráticas para conseguir el triunfo más arduo del rock.

Foto: Revista Rolling Stone Arg.

“Uno, dos, tres. Uno, dos, tres, oooh.” Son las 9 de la noche fría del viernes 6 de abril en el Estadio Único La Pedrera, en Villa Mercedes, San Luis, y Chizzo Nápoli vocaliza mientras reniega con un acople que se filtra entre el micrófono y la pared de Marshalls.

Tete Iglesias está ahí, a dos metros, con el bajo Fender vintage marrón colgado, esperando agazapado para salir a correr por las dos alas del escenario que conectan con las plateas.

“Uno, dos, un acople”, dice el cantante mirando fijo el mangrullo, como buscando una explicación mientras Tanque Iglesias ajusta las tuercas del hi hat de su batería doble bombo negra. “Bueno, hagamos esta”, propone Chizzo. Y lo que sigue es el riff monstruoso de la intro de “Tripa y corazón”, un hard rock clásico de 1998 que habla de la importancia de confiar en uno mismo, y el vozarrón de Chizzo que hace vibrar las chapas del estadio.

Cuando termina el tema, se saca la campera de jean y se queda en remera. Gaby Goncalves, el manager, camina entre los parlantes de retorno y supervisa que todo esté en su lugar…

Seguí toda esta terrible nota en el siguiente linkhttp://www.rollingstone.com.ar/2132334-la-renga-en-la-tapa-de-rs-la-historia-completa-de-una-banda-que-se-volvio-demasiado-grande

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Gerard404 * Soluciones Informáticas
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