Feminismo, una causa de la Democracia

Florencia Canali
Secretaria de Género
Nuevo Encuentro FPV Mendoza

Hoy nuestra sociedad necesita frenar la violencia de género, para eso necesitamos en los lugares de decisión, mujeres que expresen los intereses del conjunto de la sociedad, incorporando posiciones democráticas arraigadas en la perspectiva de género.

No es posible ya aceptar de manera pasiva, decisiones que impactan tan fuertemente en la realidad de nuestra provincia y sus instituciones, sin plantearnos un debate serio al respecto.
No es posible aceptar que estas decisiones se construyan justo frente a nuestros ojos por un gabinete de hombres conservadores en la materia y, expresamente asentados en su mayoría, en una mirada negatoria de la agenda de género. Concretamente resulta importante hablar hoy del caso de la Suprema Corte de Justicia de nuestra Provincia, donde se ha producido una vacante, por decisión de uno de sus integrantes, quien cansado de ejercer el poder omnímodo de su cargo vitalicio, anuncia su retiro voluntario.
Aquí podemos observar tres situaciones claras que nos invitan a considerar seriamente la necesidad de participar de modo más activo en la vida política de nuestra provincia, sin que esto implique agotar la densidad de la temática ni sus diferentes aristas.
Por un lado, el histórico reclamo para efectivizar los derechos de las mujeres a ocupar lugares importantes de decisión en la institucionalidad, aquello que se expresaba sólo por algunas mujeres a principios de la vuelta democrática, con la discusión sobre lo que se llamó el “cupo femenino”, entre otras demandas. Hoy en un contexto más complejo, expresándose en un gran movimiento feminista, articulado y organizado como una genuina agenda de la democracia, que tuvo en el Encuentro Nacional de Mujeres en Rosario, hace pocos días atrás, una verdadera muestra de masividad y legítima representatividad de la demanda social.
Por otro lado volvemos al punto de partida de nuestra breve reflexión. Hoy nuestra sociedad en su conjunto, repudia públicamente la violencia de género ante las cotidianas noticias que revelan el aumento drástico en el maltrato hacia las mujeres en la esfera pública y privada.
Hoy lamentamos también el femicidio como flagelo social. Ante esta realidad es central poner el foco en la perspectiva de género.
La propia vice gobernadora actual, quien pertenece a una tradición política conservadora que históricamente ha negado o no ha incluido en su postulados básicos, una política activa para avanzar en los derechos de las mujeres, termina aprovechando la demanda de la opinión pública, que parece apreciar como una obviedad la urgencia de que el poder permita el ingreso de una mujer a la Suprema Corte de nuestra provincia, territorio hostil de género, campo conquistado por varones que hasta ahora como mínimo no se expidieron ni manifestaron una posición pública clara sobre esto.
Sería bueno que lo hicieran, y cuanto antes, mejor.
Asimismo una tercera cuestión a analizar es la maniobra mediática, tan comprometida y virulenta para tratar los femicidios como noticias morbosas, banalizadas al extremo por el sensacionalismo editorial; como opaca y flotante (por no decir ausente) a la hora de clarificar o visibilizar sin golpes bajos, la temática de la violencia machista y los derechos de las mujeres a una vida sin violencia de ninguna clase.
Sumado a que incrementa de forma acelerada, la publicación sistemática de imágenes y palabras que refuerzan estereotipos y prejuicios de género.
Sólo basta ver, en la era de la imagen, al lado de las fotos publicadas de las víctimas por femicidio, segmentos “hot” o “femme”, con mujeres posando semidesnudas tratadas como objetos prostibularios o de uso doméstico. Es necesario cuestionar la impunidad con que cuentan las empresas dedicadas a la comunicación, a la hora de producir inescrupulosamente este tipo de contenidos, sobre todo si se tiene en cuenta que a nadie escapa el nivel de incidencia que este bombardeo comunicacional tiene en las poblaciones vulneradas y vulnerables. Enorme contribución al machismo, de estas empresas que utilizan la comunicación masiva como un producto de mercado.
Tenemos el desafío y la oportunidad de participar, contribuir y visibilizar lo que hoy constituye una verdadera discusión de la democracia, generada en uno de los reductos institucionales más representativos de las lógicas machistas, elitistas y aristocratizantes de nuestra sociedad. El aparato Judicial y su claustro más concentrado se ve felizmente expuesto por una demanda social y política democratizante, una demanda feminista.
La integración de la Corte por una mujer es casi tan importante como discusión representativa de la democracia, como la necesidad imperiosa de que esa mujer exprese con claridad una perspectiva de género que oxigene por primera vez el “Palacio” de los jueces “Supremos” de la Provincia de Mendoza.
Asumamos la democrática tarea de amplificar esta discusión, comprometiéndonos como mujeres y hombres de una sociedad que, en ejercicio de su poder constituyente, defiende no sólo la Memoria de quienes perdieron la vida o son castigadas actualmente por las violencias de género, sino fundamentalmente la defensa del efectivo derecho a una vida libre de violencia y discriminación, donde las instituciones del Estado sean el reflejo genuino de la agenda social y no un elefante obstaculizador que retarda y deniega la Justicia.

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