Una Ola gigante dejó a veinte vehículos bajo el agua, el suceso ocurrió en Piedras Coloradas, una playa ubicada a cinco kilómetros al sur de Las Grutas. 

Los ocupantes de los vehículos eran mayormente turistas que se encontraban disfrutando de esa pintoresca playa y quedaron con el agua por encima de los neumáticos a causa de la pleamar que avanzó fortalecida por el viento del sudeste.

Se trata de un evento que ha ocurrido en otras oportunidades, aunque esta vez no se había previsto la llegada de una marea extraordinaria. Las tablas habían anunciado que sería de 8,68 metros una altura, lo que se considera normal, pero finalmente fue superada.

En esta playa -ubicada a cinco kilómetros al sur de Las Grutas- se utiliza como lugar de estacionamiento una hondonada cercana a la línea de la costa que, por la altura de la playa, no supone ningún riesgo.

Sin embargo, y a pesar de que el mar suele inundar este sector cuando sube excitado por las ráfagas del sur o del este, no hay cartelería que indique a los turistas que se trata de una zona inundable.

Como suele ocurrir en estos eventos, hubo corridas y escenas de desesperación cuando lo advirtieron los damnificados (que en su mayoría se ubican en sectores distantes), quienes tardaron en enterarse.

Algunos llegaron cuando las olas estaban en pleno avance y alcanzaron a arrancarlos y situarlos en la zona de médanos que tiene mayor altura. Otros, en cambio, se encontraron con el agua a la altura de los neumáticos y la disyuntiva de qué hacer, pues al abrir una puerta se les inundaba el habitáculo. Por eso, hubo quienes prefirieron esperar la bajante. La mayoría partía raudamente, seguramente en busca de un lavadero.

Sin playa en Las Grutas

El fenómeno también se sintió en Las Grutas, donde quedó apenas una franja angosta de arena. Esto produjo que la gente se apretara contra el acantilado.

El agua llegó hasta el borde de las escaleras de los paradores de las bajadas superiores y, en algunos casos, se introdujo entre los pilotes que sostienen la estructura.

El ímpetu de la marejada generó curiosidad entre los veraneantes, quienes miraban sorprendidos como avanzaba.

Mientras que en San Antonio, el océano cubrió los sectores de la costa donde no lo hace tan habitualmente, pero no provocó desbordes y calles anegadas, como en la “mega pleamar” de principios de septiembre del año pasado, cuando el agua ingresó a calles de un barrio cercano a la costa. En esa ocasión debieron evacuar un hogar de ancianos. Ahora fue solo otro episodio natural sorprendente, de los que ofrece el golfo San Matías. (Fuente: La Mañana de Neuquén)

Gerard404
Gerard404 * Soluciones Informáticas
Gerard404 * Soluciones Informáticas
Gerard404 * Soluciones Informáticas

Dejá tu Comentario...