El martes 2 de octubre, Derivados Vínicos S.A. (DERVINSA) será parte del “4to LAB MZA+B: Medio Ambiente”, que se realizará de 17 a 21 en el Bloque de Aulas Comunes y Tecnológicas de la UNCuyo. La entrada al encuentro es gratuita.

“De la trasformación de residuos a la regeneración de la vida” será el tema sobre el cual disertarán desde la empresa ubicada sobre Variante de Ruta 50 en Palmira, San Martín. Anualmente, DERVINSA recicla 190.000 toneladas de residuos de la industria vitivinícola argentina evitando 650 puntos de vuelcos en todo el país y transformando esos efluentes enológicos en productos de origen 100% natural como el  Ácido Tartárico Natural, Ácido Metatartárico, Aceite de Pepita de Uva y Alcohol de Vino, entre otros.

La empresa lleva adelante una intensa actividad de protección del medio ambiente: implantó un bosque de 98 hectáreas con 110.000 árboles que son regados con los efluentes líquidos previamente tratados para su reúso agrícola. La planta acopia orujo y borra a las bodegas y una vez extraída toda la utilidad de esos residuos enológicos, los efluentes líquidos resultantes se destinan al regado de esa zona forestada.

La especie que abunda en ese pulmón verde, el más grande del Este mendocino, es el Eucaliptus Camaldulensis. Allí hay ejemplares de más de dos décadas y otros que fueron recientemente replantados. Actualmente, Dervinsa se encuentra ejecutando un plan de ampliación y mejora del bosque que consiste en la replantación de árboles –desde 2016 se replantaron 27.000 eucaliptos-. Mientras que está analizando la posibilidad de duplicar la superficie de la plantación para llevarla a unas 170 hectáreas.

Estos árboles permiten transformar el CO2 en O2 a través de la fotosíntesis vital para el desarrollo de la vida. Hoy, ese bosque consume 1.200 toneladas anuales de CO2 generando oxígeno para un cuarto de la población de Palmira. 

Por otro lado, con los efluentes sólidos resultantes se elabora un compost en colaboración con el INTA Luján. La empresa posee cinco playas de compostajes y elabora más de 20.000 toneladas anuales. Cuenta con una máquina volteadora específica importada de Bélgica para remover, airear y humidificar las pilas de compost. Este año, incorporó tanto  equipamiento de laboratorio específico como personal especializado para el seguimiento analítico de todo el proceso. Esto contribuye a llevar adelante la correcta degradación controlada del material crudo y así poder garantizar a través de un análisis final la calidad del producto a despachar.

Asimismo, la actividad que se realiza en esa planta necesita energía y el hecho de haber sustituido un combustible fósil como el gas natural por biomasa llevó a reducir la emisión de CO2 en 7.000 toneladas por año. Esto equivale a no consumir 2.000.000 de litros de nafta, unos 1.200 autos circulando 20.000 kilómetros por año. Llamamos biomasa a parte de los desechos sólidos que genera el proceso productivo: orujo agotado y harina de pepita de uva. Estos son utilizados, en su mayoría, como combustible para producir vapor.

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