El nivel de agua ha disminuido notablemente y el panorama es desolador en el embalse. Desde el Departamento de Irrigación de Mendoza informan que se debe a las sequías que nuestra provincia atraviesa desde hace 9 años. 

Las imágenes que ofrece este lugar tan elegido por los mendocinos y turistas para pasar el verano son desoladoras. Tierra seca, arena y la línea que refleja dónde estaba el agua de la escasez.

Actualmente, el embalse se encuentra al 54% de su capacidad. Incluso, se puede observar que hay lugares en los que solía haber agua y ahora, sólo tierra.

La capacidad total del embalse es de 393 hm3 (hectómetros cúbicos) y hoy está ocupado en 207. Si bien el nivel histórico es de 245, el acumulado está muy por debajo de lo que debería estar, lo que denota la escasez de agua.

En cuanto al pronóstico de escurrimiento de caudales correspondientes a 2017 y 2018, el informe indica que el año hidrológico del río Mendoza será “pobre”, por lo que se espera que entregue 71% (porcentaje año medio), es decir, 30% por debajo de lo que debería ser.

Pero no es el único embalse complicado. El del Carrizal está a 36% de su capacidad. En cuanto a las nevadas tardías de diciembre, podrían ser la posible esperanza de que esta situación mejore, ya que la erogación del río será mayor, por lo que se compensaría la entrada de agua con la salida.

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