Compartimos un texto de Valentin Gurrera (alias “Siete de Orion”), actualmente vive en San Martin, Mendoza y se dedica a la psicología. 

REDACCIÓN DE HOLA PALMIRA, 16/11/2015; 17:00.

La masa crítica

A mediados del siglo pasado, un grupo de científicos hizo un experimento con unos monos en Japón. Estos monos se alimentaban de papas dulces. Se las comían con tierra y todo. Uno de estos monos aprendió a lavar las papas y se dio cuenta de que así eran más sabrosas. Éste, empezó a enseñar a los demás monos a lavar las papas y, cuando hubo una determinada cantidad de monos que lo aprendieron, se produjo un efecto sorprendente. Monos de otros lugares, con los que no habían tenido contacto físico alguno, empezaron a lavar las patatas sin que les hubiesen enseñado. De algún modo, les llegó ese conocimiento de forma instantánea y lo pusieron en práctica.

A este fenómeno le llamaron “La masa crítica” y abrió las puertas a nuevas formas de comprender no solo a los animales que viven en grupo sino también a los mismos seres humanos, sociales por excelencia. Muchos sabios y maestros afirmaron que existe una conexión entre todos los aspectos de la naturaleza y esto lejos de ser una teoría pasa a ser un hecho cuando observamos detenidamente el curso de los acontecimientos en nuestra vida.

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Pintura de Gustavo López Armentía

Los hechos se desencadenan como guiados a simple vista por un destino azaroso, donde las cosas pasan por que pasan. Pero más de uno puede confirmar en su propia experiencia de vida haber tenido aunque sea una vez una señal previa sobre algún acontecimiento futuro a modo de vaticinio, u observar que todo ocurría como si hubiese sido la escena de una película. Esto no nos sorprende si estudiamos la verdadera naturaleza del hombre, esa que la escuela nunca mencionó y que el dogmatismo de la religión siempre se empeñó en negar.

Lo cierto es que poseemos una anatomía que trasciende lo físico y esta, provee al hombre de capacidades que podrían denominarse sobrehumanas pero que no son más que aspectos olvidados o más bien dicho ocultados del ser para mantenerlo en un estado de ignorancia y fácil manipulación por parte de aquellos que mueven los hilos del mundo. Y uno al ver esto pierde los cabales al darse cuenta de lo preso que se encuentra de los condicionamientos, sistemáticamente establecidos, por la política, la religión, y la televisión como medio conductor, destinando sus acciones a dividir al individuo intra e interpsíquicamente, a desvanecerlo espiritualmente, creando partidos, equipos, banderas, dioses, modas y canciones que lo único que hacen es generar conflicto entre los hombres.

No se intenta acercarse de ningún modo a una concepción comunista del mundo y la sociedad, sino más bien alejarse de las concepciones, y contemplar al mundo sin zambullirse en la pileta de las ideologías separatistas.

Una compañera me dijo una vez: Las similitudes nos unen y las diferencias nos enriquecen. Nada es más cierto, sin embargo, cuando el ego se interpone tratando de

diferenciarnos de aquello que “no es como yo” ahí se genera el conflicto, y no me refiero solo a pequeñas discusiones políticas de sobremesa sino a disidencias que llegan a transformarse en verdaderas guerras. Podría atreverme a decir que todos los conflictos en el mundo nacen de esa intención tan tonta y egoísta de querer afanosamente diferenciarse e imponerse con respecto al otro.

Muchos abogan por una pronta revolución, como incontables veces antes tuvieron lugar dentro y fuera de los sistemas, pero lo único que lograron fue cambiar un tablero por otro, un paradigma por otro, un avance hacia el costado olvidando que el camino se transita hacia adelante. Es inútil hablar de términos y conceptos porque solo eso son, pero si uno quiere plantearse una idea más concreta para guiarse en esta vida lo apropiado sería hablar de evolución, porque en definitiva para eso estamos en este mundo, para evolucionar, y esto subyace a cualquier creencia porque todos buscamos el desarrollo personal o al menos casi todos, sea desde la salud, el conocimiento, el trabajo, las relaciones sociales, el espíritu o irónicamente desde el dinero, y digo irónicamente porque uno puede creer que teniendo dinero puede mejorar y incrementar cualquiera de los otros aspectos, pero ni me gasto en decir que estamos tan metidos en este sistema que no podemos ver que ese papel que mueve al mundo nos es más que una ilusión, sin sustento, ni valor, solo un dios de papel al que adoramos por vanidad y por temor a la humildad de la pobreza.

La evolución se abre paso y nos invita transitar su camino. Son tiempos de finales y comienzos. De finales de una etapa de obnubilación de conciencia y comienzos de otra con suma claridad de percepción y entendimiento. Ahora nos preguntaremos: ¿Cuál es nuestro papel en todo esto? ¿Quedarme sentado como un Buda mientras afuera todo se revuelve? Pues yo diría que sí. Aunque alguien no lo crea eso es acción, uno no tiene la necesidad de convencer al otro para cambiarlo, sino obsérvese el fenómeno de la masa crítica. Y es que la evolución se contagia por vibración. Cuando uno cambia el mundo interno cambia ineludiblemente su mundo externo, es una ley de correspondencia que hasta la ciencia ha podido aseverar a través de teorías sistémicas e incluso desde la matemática con la teoría de los fractales, confirmando lo que decía Hermes Trismegisto: TODO es Mente; el universo es mental. Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba. Nada está inmóvil; todo se mueve; todo vibra.

Faltaría agregar que nada es casualidad, ni siquiera que usted esté leyendo esto ahora mismo.

Gerard404
Gerard404 * Soluciones Informáticas
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