La demanda alimentaria en sus más de cien centros en la ciudad no para de aumentar. Asiste de manera directa a unas 800 familias, lo que se traduce en unas 3.500 personas por día.

El dato de que la indigencia se duplicó en la ciudad respecto del mismo periodo del año pasado (pasó de 2,3% al 4,9%, según datos provistos por el Indec) impactó pero no sorprendió a las iniciativas solidarias que asisten todos los días a personas que no tienen para comer.

“Con toda sinceridad podemos decir que no nos sorprendieron los números porque es una realidad que verificamos a diario en nuestras Cáritas parroquiales y, particularmente, en aquellas ubicadas en zonas más desfavorecidas, en las cuales hemos tenido un aumento en la demanda alimentaria como pocas veces antes”

Si bien aún no cuentan con una comparación interanual de la cantidad de personas asistidas, Benzo destacó, a modo de muestra del panorama que se vive, que “por primera vez” han tenido que solicitar alimentos a Provincia. Esto, según él, solo se explica por una razón: “Las familias el año pasado eran menos y sobre todo la demanda espontánea era menor”.

Lo habitacional y el hambre

En el Hogar de Nazaret, parador para gente en situación de calle que cuenta Cáritas desde 2007 en Balcarce 5036, el aumento de la indigencia en la ciudad tampoco los tomó por sorpresa.

Abierto los 365 días del año, y con una capacidad máxima para 60 personas (50 hombres y 10 mujeres), sus administradores se ven, en ocasiones, obligados a poner colchones en el piso para estirar la capacidad para unas 10 personas más.

Por otra parte, para quienes le ponen cara y voz a los números fríos de las estadísticas, a la preocupación por la gente que no cuenta con un techo donde dormir se les suma, y cada vez con mayor frecuencia, aquellos que sí tienen donde pasar la noche pero no qué comer.

Más viandas diarias

“Por ahí no están en situación de calle, pero no tienen para comer; muchos vienen de barrios alejados a buscar viandas para la familia”

Para Paravizini la realidad “es realmente muy dolorosa” porque “no son cifras, son personas”. “Tenemos que hacer todo lo posible para que esto cambie, pero no sólo a través de la asistencia, que no deja de ser un parche, se tienen que generar puestos de trabajo y políticas para que esta gente salga de esa situación”, señaló.

“No se duplicó la demanda, pero sí tuvimos una suba importante. Hace cinco años, por ejemplo, hacíamos 400 viandas diarias y, ahora, unas 550”, señaló, asegurando que, en ocasiones, el monto llega a alcanzar las 600.

Pese a reconocer que la situación a veces “se va de las manos”, Calvo se mostró agradecida por el acompañamiento que recibe por parte del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, ya que en el establecimiento también realizan talleres educativos y culturales para niños y adultos.

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Gerard404 * Soluciones Informáticas
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