El primer emperador romano, Augusto, habría buscado “emparejar” el mes nombrado en su honor con el de julio. 

La alternancia entre meses de 30 y de 31 días se rompe primero en febrero -con 28 o 29 dependiendo de si el año es o no bisiesto- y luego, pasada la mitad del año, con la seguidilla de dos meses de 31 días: julio y agosto. 

Y de acuerdo a una extendida leyenda, tal anomalía habría tenido que ver con el ego del primer emperador romano: Augusto. Nacido como Cayo Octavio, era sobrino nieto del gran rey Julio César, quien lo adoptó como hijo y heredero.

 

Llegada al poder

Luego de la muerte de su tío abuelo, asesinado a traición por miembros de su Senado, el joven fue nombrado como su sucesor a la cabeza del poder de Roma. Los primeros pasos de su gobierno fueron como parte de un triunvirato junto a Lépido Marco Antonio, pero el equilibrio pronto se rompería. 

Lépido fue forzado a exiliarse por el ambicioso Augusto, mientras que Marco Antonio junto a su aliada y amante, la reina Cleopatra de Egipto (quien también había sido amante de Julio César), intentó enfrentar su poder en la zona oriental del imperio y terminó derrotado en la batalla naval de Accio, luego de la cual se suicidó. 

De “sextilius” a “agosto”

En recuerdo de esa resonante victoria, años después Augusto quiso nombrar el mes en el que había sucedido -originalmente llamado sextilius- como “agosto”, una variación de su propio nombre. 

Pero algo le molestaba: el mes anterior, julio -bautizado en honor a su tío y mentor, creador también del calendario juliano, previo al actual- tenía un día más. Fue entonces que el arrogante Augusto decidió sumarle un día extra a su mes, quedando mano a mano con Julio César. 

El emperador-dios

A pesar de su turbulento inicio, el mandato de Augusto inició una época prácticamente libre de conflictos bélicos para el imperio romano, eventualmente conocida como la “paz Augusta”. Además de celebrar un pacto diplomático de no agresión con los partos, el más poderoso de los pueblos vecinos a Roma, desarrolló una ambiciosa red de rutas con sistema de mensajería, fundó un ejército estable para el imperio y creó la Guardia Pretoriana, el cuerpo de élite que servía como protección personal del emperador.

Sus logros y obras le ganaron el cariño del pueblo romano: luego de su muerte en el año 14, fue nombrado dios por el Senado y adorado en altares a lo largo de todo el Imperio. FUENTE: big bang news

 

 

 

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