El uso de la Pirotecnia tiene su impacto más doloroso y triste en las personas con autismo, especialmente en niños, que año tras año sufren de estos explosivos al tener su sistema auditivo muy sensible. Familias enteras, para las fiestas de fin de año, no pueden disfrutar ni festejar al tener que contener a sus pequeños que entran en estado de pánico.

“El tipo de daño puede variar según la persona, desencadenando una crisis, angustia o reacciones mucho más intensas como golpearse o agredir a otros”, mencionó al respecto Silvana Fredes, terapista ocupacional.

Fernanda Marcel, también terapista ocupacional, explicó que “todos los chicos con autismo tienen un desorden de procedimiento sensorial general, las vías auditivas y táctil son las más afectadas. En lo auditivo lo sienten diez veces más que otra persona, ellos fallan en el proceso de orientación y selección, en el momento de la pirotecnia no saben cómo reaccionar y sufren bastante. Su sistema nervioso central lo toma como un ataque”.

En ese sentido, Fredes agregó que “la pirotecnia afecta no sólo a personas con autismo, sino a cualquiera que tenga un registro más alto de los estímulos auditivos. Esto es parte de un desorden de modulación del procesamiento sensorial. Según estudios realizados, un 80 por ciento de las personas con autismo padecen algún tipo de dificultades con el procesamiento sensorial y en particular con el auditivo”.

También, brindó recomendaciones a padres de chicos con autismo, “una recomendación para familias o personas allegadas es por un lado evitar el uso de pirotecnia, de no ser así como medida momentánea, es el uso de tapones de silicona, como los que se usan para natación. A mediano plazo, es conveniente realizar tratamiento en terapia ocupacional con abordaje en integración sensorial”, dijo.

Viviana Maza es mamá de un niño con autisimo que cada vez que escucha el ruido de los cohetes sufre y la pasa mal. Sobre eso relató que “el año pasado en las fiestas no pudimos festejar nada, cuando llegaron las 12 y empezaron los estallidos mi nene de 7 años empezó a gritar y llorar desconsoladamente, no lo podíamos contener. Es una tortura y nadie la pasa bien, se puede festejar sin hacer sufrir a otros. Si todos son solidarios se puede evitar eso y hacer que ellos estén mejor”.

El uso inadecuado de la pirotecnia también es la causa de daños materiales a bienes privados y públicos, como incendios en zonas arbóreas, coches calcinados y toldos en llamas, entre otros. 

Los bebés, los ancianos y las personas convalecientes se ven obligados a soportar con incomodidad y malestar el ruido ensordecedor de estos estruendos que podrían evitarse.

Son muchos los factores que hacen fuerza para que de una vez por todas, el lazo solidario trascienda y se piense en el otro que sufre y no disfruta las fiestas.

Los excombatientes de Malvinas, por su parte, tras el conflicto bélico acarrean distintas patologías, una de ellas se relaciona con el sistema auditivo ya que al estar en contacto con esas terribles bombas que más de una vez explotaban muy cerca de ellos, les provocaron cierta sensibilidad en sus oídos. Hoy en día, también padecen de la pirotécnica.

“Todos la pasamos mal en las fiestas”

Viviana Maza busca concientizar para que su hijo y todos los que sufren a causa de la pirotecnia, animales y personas, puedan vivir mejor, “la pirotecnia es algo evitable y muchos lo hacen por ignorancia por eso es bueno concientizar ya que la gente no sabe que daña o perjudica a alguien. No es una exageración, todos la pasamos mal en las fiestas. Tenemos que anticiparles a ellos lo que va a pasar pero es tanto el dolor que sienten incluso en el físico”, remarcó.

Asimismo, ponderó la importancia de pensar en el otro y ponerse en su lugar todos los días del año, “esto no sólo hay que tenerlo para las fiestas sino siempre por eso pedimos solidaridad a hinchas de equipos de fútbol o también a los manifestantes si lo tienen que hacer háganlo sin perjudicar a los demás”, dijo.

En ese sentido, Jorge Peñaloza, referente de fundación “Sonrisas” y papá de un niño con autismo contó cómo viven las fiestas y lo difícil que es para ellos esta situación, “ante el ruido del estallido de cohetes mi hijo entra en una situación desesperante, se tapa los oídos, se pone nervioso, le agarra taquicardia y no sabe qué hacer. En vez de hacer el brindis cuando son las 12 como cualquier familia tenemos que ir a abrazarlo junto a mi esposa y su hermana. Nos encerramos en la pieza y entre todos lo abrazamos haciéndolo sentir seguro. La pasamos mal”.

“Tenemos que trabajar durante todo el año, ir preparándolo, lo feo que el niño no espera las fiestas como cualquier otro, que va a recibir un regalo y va a estar contento, él no quiere saber nada con que lleguen esos días”, amplió Peñaloza. 

Ambientalistas y bomberos también se oponen a esta costumbre porque contamina el medio ambiente y causa siniestros. fuente: www.eltribuno.com
  

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