Sociales: El colegio Nuestra Sra. de la Compasión festejó sus bodas de oro

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HISTORIA DEL COLEGIO:

El Colegio “Nuestra Señora de la Compasión” fue fundado en Palmira el 1º de marzo de 1.966. Muchas eran las familias de Palmira que deseaban un Colegio confesional católico para que sus hijos recibieran una educación cristiana, inspirado por ella, el Padre Mandrile y luego el Padre Debandi, hicieron todo lo posible para que así fuera, pidiendo este servicio a la Congregación de Hermanas de Nuestra Señora de la Compasión. Es así que en diciembre de 1.965 se hace la inscripción de los primeros alumnos.
Nuestra Institución funciona durante nueve años en los salones de la Casa parroquial. El entusiasmo, la generosidad y el esfuerzo de Padres, Docentes y Hermanas, apoyados por todo el pueblo , hacen posible que en el año 1.974 comience a funcionar en el nuevo edificio de calle Soberanía Nacional y Congreso de Tucumán. Actualmente cuenta con Nivel Inicial que comprende: Sala de cuatro años y Sala de cinco años, Nivel primario y nivel secundario. Este año el colegio cumple 50 años de existencia al servicio de la comunidad, su objetivo principal sigue siendo colaborar con las familias, primeras educadoras de la Vida y de la Fe en la educación de sus hijos. Dónde está presente la compasión hoy. Las hermanas de la Compasión sabemos que no es tarea fácil, pero cada día tenemos más presente la frase de nuestro himno:“Nuestra misión es ir por los caminos haciendo ver a todos que Dios es Compasión”. Ese es nuestro horizonte Nos sentimos llamadas a cultivar y fortalecer entre nosotras una actitud de disponibilidad que nos permita estar, preferentemente, en aquellos lugares y países donde, de alguna manera, la vida está amenazada y en los que nosotras podemos ayudar a protegerla.
H oy la Compasión se hace presente en siete países: España y Francia en :Europa.
Argentina, Perú, Venezuela y Colombia en: América Latina. Camerún y Marruecos en: África.

HISTORIA COMPASIONISTA:

Nuestros Fundadores Mauricio Garrigou un testigo de la Compasión de Dios
Mauricio María Mateo Garrigou nació el 21 de septiembre de 1766 en los Pirineos, en el castillo de Gudanes en el condado de Foix. Su padre, Juan Bautista Barrigou ,administrador de las tierras del marqués de Gudanes. Su madre, Catalina Fauré, dedicada a la educación de sus hijos.Poco tiempo después del nacimiento de Mauricio, la familia se trasladó a Toulouse. En el seno de este hogar nacieron ocho hijos, pero debido a la elevada mortalidad infantil de aquella época logran sobrevivir cinco.Mauricio crece en un ambiente acomodado, protegido y de tradición católica, recibiendo instrucción a domicilio por un maestro del barrio a sus 10 años muere su madre. Su padre se ocupará a con valor y ternura, de la educación de sus hijos.A los 18 años, después de cursar brillantemente sus estudios universitarios, el joven Mauricio decide hacerse sacerdote. En 1784, ingresa en el seminario de San Carlos de Toulouse. Por aquella época la revolución francesa decreta la Constitución civil de clero.Fue ordenado sacerdote en Auch, en plena Revolución. Celebra su primera misa el 24 de diciembre de 1790, durante la Noche de Navidad. La experiencia de gozo que le invade la expresa:“sentí que estaba cubierto de la preciosa sangre de Jesucristo”.Durante los largos días de soledad vividos en la clandestinidad, medita ante el crucifijo la Pasión de Jesús. Contempla al Dios hecho hombre que sufre y despreciado, sostenido por la presencia de María, su Madre, que de pie junto a la cruz, comparte sus sufrimientos…Y Mauricio siente que el Calvario, en aquellos momentos, es toda Francia conmocionada por la guerra y sus consecuencias, miedo, hambre, enfermedades, pobreza… Y la Compasión que le iba configurando y desbordando su corazón al contemplar a Jesucristo, encuentra su forma de hacerse acción, se le orienta hacia los hermanos, los hombres y mujeres que sufrían en la sociedad que le rodeaba, en la que vivía. Por eso esta manera de mirar, esa manera de sentir y compartir, esa manera de com-padecer orienta todo su camino misionero. Todas sus obras estarán dirigidas“al alivio de los pobres por todos los medios posibles y la educación cristiana de la juventud”.(Primeras constituciones) Esta misma mística le permitirá ejercer con valentía su ministerio durante el momento,e involucrar en su dinamismo apostólico a laicos ,a sacerdotes y a Religiosas. La Compasión, el seguimiento de Jesús, rostro del Padre Compasivo, que entregó su vida hasta las últimas consecuencias para hacer posible el sueño de Dios, será desde entonces la Misión de todos los que constituían la Familia creada por Mauricio Garrigou. Religiosos o laicos, sacerdotes o seminaristas, todos serán en la vida cotidiana, de una manera o de otra, testigos del Rostro compasivo del Padre, agentes eficaces de evangelización, formando entre ellos “un solo corazón y una sola alma”.
El Instituto de Hermanas de Nuestra Señora de la Compasión, fundado en 1817, será la forma de dar cohesión y continuidad a este hermoso Carisma. Juana María Desclaux (cofundadora)

Nacida el 25 de marzo de 1754 en Naillou, pueblo cercano a Toulouse, en un hogar cristiano y modesto, Juana María Desclaux quedó huérfana de padre y madre. A la edad de cuatro años, su tía Antonieta, que era Madre Superiora del Convento del Buen Pastor de Toulouse, se hizo cargo de ella. A los trece años, Juana María quiere hacerse monja del Buen Pastor., comenzó su Noviciado. Juana María a los 25 años muere su tía y la Comunidad la elige por unanimidad para el cargo de Superiora del Buen Pastor.La Revolución la obliga a salir del convento y a buscar asilo en una casa particular del barrio San Miguel. Allí vuelve a crear clandestinamente un lugar de asilo para los perseguidos, un lugar donde se puede orar y celebrar los sacramentos, sobre todo la Eucaristía.
Sospecharon de ella y el 8 de septiembre de 1793 mientras la comunidad estaba celebrando la eucaristía, se presentaron, repentinamente los soldados de la Revolución y, en nombre de la Ley, hacen prisionero al sacerdote y a todos los allí reunidos, incluidas Juana María y las religiosas que forman la comunidad. Esta experiencia transforma su vida. Descubre que su lugar y su misión en la Iglesia es compartir los sufrimientos e indigencias de los hombres y mujeres de su tiempo y de su entorno.Cuando se restablece la paz, se instala con varias religiosas en Toulouse, en la antigua Casa de la Inquisición. Allí permanecerá durante 15 años, elige definitivamente el amor de compasión, el amor que entrega su vida por sus hermanos. Así, colaborando en el trabajo de la Iglesia local, abre un pensionado para jóvenes.
Contaba 63 años, cuando el Padre Mauricio Garrigou le pide que acepte asumir la dirección de la Congregación que quiere fundar: las Hermanas de Nuestra Señora de la Compasión.En 1817, habiendo asimilado plenamente la espiritualidad del Fundador de la Compasión, será la primera en profesar los votos en el seno de esta nueva Congregación de la que será también la primera Madre Superiora.
Muere en 1831 rodeada de la Comunidad de la Compasión y acompañada por el Padre Mauricio Garrigou.

ACTO PROTOCOLAR:

Con un emotivo acto protocolar el colegio Nuestra Señora de la Compasión de Palmira, festejo su 50º Aniversario. El Acto contó con la participación de autoridades de la Dirección Gral. De Escuelas y de Directivos de otros establecimientos educativos, contó también con la presencia de las hermanas compasionistas y ex alumnos del colegio. El mismo se desarrolló a pesar de las ausencias del Gobernador de la Provincia, el Intendente del Departamento de San Martín y el Delegado Municipal de Palmira, quienes no pudieron hacerse presentes por compromisos asumidos con anterioridad y expresaron sus saludos de forma escrita.

La celebración comenzó con sentidas palabras del profesor Osvaldo Ivars, quien hizo referencia a la rica historia del colegio:

“Por los designios del Señor, Palmira fue la tierra elegida. 

Hace 50 años atrás, Palmira, era designada por el Señor como la tierra donde las Hermanas de la Compasión tendrían la dulce misión de educar a la niñez… A principios de 1966, a pedido del Párroco Oscar Debandi de la Parroquia Inmaculada Concepción, la Compasión llegaría aquí para fundar otra escuela primaria: el Colegio Ntra. Sra. de la Compasión y este territorio que era incierto para la congregación se hizo Patria cierta, distrito sanmartiniano de madrugadas, que ampara a los que tienen hambre y da calor a los que tienen frío, y da un lugar en el mundo a los que no tienen nada.
Hace 50 años. En este lugar se crearía el colegio y en él habitó el sol y habitó la luna, y crecieron las voluntades, las alegrías, las esperanzas y los sueños y fue palmirense el sueño, Palmira la tierra que sostiene, y palmirense el aire que sujeta.
Por eso esta celebración nos invita a evocar el camino recorrido. Nos impulsa a dar gracias por la fidelidad del Señor, por la presencia de las hermanas de la Compasión en nuestra tierra, por todos y cada uno de los miembros de esta comunidad educativa que hicieron posible este caminar compasivo que nos mueve a encontrarnos y reavivar el fuego de este Carisma compartido. . . . . .”
 

Luego de las palabras de directivos y de autoridades compasionistas, se llevó a cabo el descubrimiento y la bendición de placas recordatorias por el aniversario.

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Posteriormente se realizaron espectáculos artísticos por parte de los alumnos del colegio.
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Finalmente la celebración concluyó con un ágape para todos los asistentes.
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Gerard404 * Soluciones Informáticas
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