Una fotografía que había tomado del empresario Alfredo Yabrán, cuyo rostro era hasta entonces desconocido, fue el móvil de un crimen atroz.

Corría el año 1997. José Luis Cabezas cubría la temporada de verano en Pinamar. cuando la madrugada del 25 de enero fue secuestrado y asesinado a sangre fría, con dos balazos en la nuca. 

Con el correr del tiempo, la investigación arrojó que había sido esposado al volante del Ford Fiesta blanco, alquilado para trabajar, que fue prendido fuego y su cuerpo fue carbonizado en el lugar. 

Al ser apuntado como el autor intelectual, Yabrán (socio privilegiado del menemismo, de oscura reputación), se suicidó antes de someterse al juicio en su contra.

La frase: “No se olviden de Cabezas”, se marcó a fuego en una comunidad atravesada por lo terrible del asesinato. Además, el caso se convirtió en un escándalo político y ventiló enormes secretos oscuros del poder.

Es así como hoy los medios y la prensa en general deben recordar y homenajear a Cabezas, quien en nombre de cumplir con su deber, pagó con su vida los vicios del tenebroso mundo del poder y sus tejemanejes.  

En tiempos en los cuales reina la desinformación y las fake news,  alzar el cartel con la foto de Cabezas implica un símbolo más de la lucha en contra de la censura y una insignia en la defensa de una sociedad, en la cual la libertad de expresión rija con garantías plenas.

22 años del crimen, este 25 de enero de 2019 más que nunca, no se olviden de Cabezas.

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Gerard404 * Soluciones Informáticas
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