Breve síntesis histórica desde 1822 a 1945

baring-brothers

  La Deuda Externa Argentina ha ocupado un lugar relevante, con implicancias políticas, económicas y sociales a lo largo de su historia.

   El primer antecedente surge con el Empréstito de Baring Brothers, cuando la Junta de Representantes de Buenos Aires sanciona en 1822 una ley que facultaba al gobierno a «negociar, entro o fuera del país, un empréstito de tres o cuatro millones de pesos valor real». Los fondos del empréstito debían ser utilizados para la construcción del puerto de Buenos Aires, el establecimiento de pueblos en la nueva frontera, y la fundación de tres ciudades sobre la costa entre Buenos Aires y el pueblo de Carmen de Patagones. Además debía dotarse de agua corriente a la ciudad de Buenos Aires.

   En 1867 el Banco de la Provincia de Buenos Aires creó la Oficina de Cambios a través de la cual la Argentina ingresó en el régimen de convertibilidad de la moneda (que se estableció a razón de 25 pesos papel por 1 de oro). Hasta 1873 esta Oficina incrementó exitosamente sus reservas de oro, debido al fuerte ingreso de metálico provocado por la afluencia de capital externo proveniente de empréstitos contratados por el gobierno nacional y algunos provinciales en el mercado de Londres. El problema del desequilibrio comercial se tornó visible cuando cesó el ingreso de capitales, en parte por efecto de la depresión europea de 1873 que cortó los flujos de inversión. A partir de ese momento, la situación deficitaria de la balanza comercial y de la de pagos provocó una sensible disminución de la existencia de metálico.

   Durante la década de 1880 se produjo un marcado crecimiento de las inversiones extranjeras, estimuladas tanto por la confianza de los inversores en la economía argentina como por la propia política del gobierno para atraerlos. A partir de 1886, durante el gobierno de Miguel Juárez Celman, se produce una fiebre inversora británica, sobre todo en ferrocarriles. Se otorgan concesiones a casi todos los trazados propuestos, sin reparar en sus verdaderas posibilidades productivas. Esta fiebre ferroviaria, a su vez, empujó a un aumento del valor de las tierras atravesadas por las redes. Esta modalidad de inversión, que se prestó a numerosas maniobras especulativas, terminaría desembocando en lo que se denominó la crisis de 1890.

   Dicha crisis se originó por una excesiva confianza de los inversores extranjeros que los llevó a prestar rápidamente dinero al gobierno y a los particulares, lo que provocó un desfase con respecto al incremento productivo de esas inversiones. El crecimiento de la deuda, tanto pública como privada, se tradujo en una excesiva expansión monetaria que llevó a una fuerte depreciación del papel moneda, amenazando la rentabilidad de los inversores, y paralizando la entrada de nuevos capitales.

  En el periodo de 1904-1928 (en el que se abarcan las presidencias de Manuel Quintana, Jose Figueroa Alcorta, Roque Saenz Peña y Victorino de La Plaza) continuo el endeudamiento externo a través de la banca británica. Luego siguió la presidencia de Hipolito Yrigoyen donde la deuda externa aumentó principalmente para financiar el creciente déficit fiscal, generado por la política de contratación de miles de empleados públicos. Con la presidencia de Marcelo T. de Alvear volvió a aumentar significativamente la deuda externa y la influencia británica en las políticas económicas. En los años que le siguen (1929 hasta 1938) la deuda siguió aumentando durante los gobiernos de facto de José F Uriburu y Agustin P. Justo.

   Desde la Década del Treinta, los pagos por las exportaciones argentinas eran depositados en una cuenta que la Argentina tenía en el Banco de Inglaterra, los cuales se convertían en oro para cuando el país necesitaba hacer uso de ellos, esas libras esterlinas quedaban en Gran Bretaña. Cuando se pretendió hacer uso de las libras, Gran Bretaña decretó la inconvertibilidad de su moneda y el dinero argentino quedo bloqueado. Ello dio lugar a la emisión de unos bonos de congelación para evitar la emisión de moneda, que emitía el gobierno y devengaban un interés que la Argentina debía pagar. Debido a ello Miguel Miranda , dijo en una reunión del Consejo Económico y Social: “Sobre el dinero bloqueado el país no cobraba un solo centavo de interés, pero para disimular su emisión se emitían bonos de congelación y se pagaba interés. Yo he sacado como consecuencia que los ingleses con gran habilidad, nos cobraban interés por el dinero que nos debían”.

Perón y la deuda externa

   Para un Gobierno de rasgos nacionalistas y populares como el que Juan Domingo Perón inauguró en 1946, la recuperación de la deuda externa argentina representó una singular y simbólica demostración de poder e independencia en la toma de decisiones. En 1945 las obligaciones con el exterior representaban la suma de 519.910.262 de pesos, en 1946 baja a 114.196.498, en 1950 es de apenas 41.086.681, siendo cancelada totalmente en 1952.

  La gran existencia de divisas en el país al finalizar la Segunda Guerra Mundial en 1945 y el superávit de la balanza comercial entre 1946-1948 se aplicaron a la repatriación de la deuda externa. Así mismo la deuda interna disminuirá un 17.8 % entre los años 1945-1952.

  En 1951 en pleno peronismo Argentina paso de deber de 12 500 millones de m$n (pesos moneda nacional) a ser por primera vez en su historia un país acreedor. Perón convirtió al país en acreedor por más de 5000 millones de m$n (pesos moneda nacional).

  Hasta el golpe militar de 1955 Argentina no tuvo deuda externa, año que empieza la nueva deuda argentina y no por casualidad también año de la incorporación y adhesión al Fondo Monetario Internacional (FMI) creado el 22 de julio de 1944 durante la convención en Bretton Woods (Estados Unidos), poco antes del fin de la Segunda Guerra Mundial.

Golpe de estado de 1955 y nuevo endeudamiento

   Tras el derrocamiento del General Perón con el golpe militar de 1955, comenzó el proceso de endeudamiento de la Argentina. El gobierno dictatorial dirigido por el Pedro Eugenio Aramburu contrata un nuevo préstamo externo para financiar importaciones de Europa. Al concluir el período de gobierno de facto llamado “Revolución Libertadora” en 1958 la Argentina dejo de ser un país acreedor para volverse deudor, la deuda externa había vuelto a crecer y superó 1.000 millones de dólares.

   Esta rotación de la política exterior independiente a una totalmente alineada con EEUU se conjuga con la incorporación de la Argentina al FMI, decidida por el régimen de Pedro Eugenio Aramburu, en 1956, al mismo tiempo que se desnacionalizan los depósitos bancarios, y se anula la reforma constitucional de 1949, dejando sin efecto el artículo 40, protector de los recursos naturales. la Argentina ingresa por la fuerza en el círculo de endeudamiento, e inflación con nuevos créditos para pagar los intereses de préstamos anteriores.

   En 1956 resultó evidente que era imposible para el gobierno militar cancelar el préstamo. Ante esa situación, el ministro de Finanzas francés invitó a los 11 países acreedores de la Argentina a reunirse en París. De esta reunión surgió el Club de París, un foro informal de acreedores oficiales y países deudores. La autodenominada Revolución «Libertadora». se incorpora al FMI y al Banco Mundial en 1956. Al finalizar la dictadura militar Argentina se encontraba en default, y la deuda externa había crecido. Mientras que a fines de la Segunda Guerra Mundial, las reservas de oro y divisas acumuladas en el Banco Central superaban en 1300 millones de dólares a la deuda externa, a fines de abril de 1958 era la deuda externa la que superaba en 1100 millones de dólares a las reservas de oro y divisas.

  Al caer Frondizi, en marzo de 1962, se la puede estimar en 1.800 millones de dólares y al cesar el gobierno de facto de José María Guido, en julio de 1963, bordea los 2.100 millones de dólares.

  En el período militar entre Juan Carlos Onganía y Alejandro Agustín Lanusse (1966-1972) la deuda externa argentina se incrementó desde los 3276 millones de dólares a 4800 millones, un 46 %.

Años

Presidente

Partido

de

Gobierno

Deuda externa

(en millones U$S)

Variación

Anual

(en %)

Variación

Periodo

(en %)

19663.267
1967Militar3.240-1,10
1968Onganía(de facto)3.3954,80
19693.94016,90
1966/6921,10
1970LevinstonÍdem4.76520,0020,00
19714.8000,70
1972LanuseÍdem4.8000,000,70
1966/7246,50

   Entre los gobiernos de Héctor José Cámpora, Juan Domingo Perón y María Estela Martínez de Perón (1973-1976) la deuda ascendió de 4870 millones de dólares a 7800 millones, un 62 %, dando el equivalente de 320 dólares de deuda por cada argentino (per cápita).34 Para los años setenta, el país contaba con pleno empleo y con la distribución de la riqueza más equitativa de toda la región, sin embargo, la elevada inflación afectaba fuertemente la competitividad de la economía.

 Años 

 Presidente

 Partido de

Gobierno

 Deuda Externa

(en millones de U$S)

 Variación 

Anual

(en %)

 Variación

Período 

(en %)

 1973 Cámpora/ Peronista 4.890 1,90 1,90
 Perón
 1974 Martinez 5.000 2,20
 1975 de Idem 7.800 56,00
 1974/75 Perón 59,50
 1973/75     62,50

 

Golpe de estado de 1976

   Durante la sangrienta Dictadura cívico-militar (1976-1983) se implementa la política del verdadero terrorismo económico y el inicio del modelo Neoliberal implementado por Martinez de Hoz, la deuda trepó de 7.800 Millones de Dólares, hasta los 45 000 millones, un 364 %, con lo cual se pasó a tener una deuda per cápita de 1500 dólares.

A partir de 1976, la nueva dirección económica del país se caracteriza por reducir los niveles de proteccionismo industrial y por un proceso de apertura para la llegada de los capitales extranjeros. Entre estas medidas se destacan dos en particular: una de ellas fue la «reforma financiera», concretada en 1977, que liberalizó la actividad del sector bancario. La otra medida trascendente fue «la Tablita», un instrumento donde se fijaba la variación de la pauta cambiaria, es decir, cuál sería la relación entre el peso y el dólar para cada día en los siguientes ocho meses. Para 1980 el fracaso de la política económica de Martinez de Hoz, ya era evidente, a lo cual se le sumó un alza en las tasas de interés internacionales. La crisis bancaria con cierre de grandes bancos provocó pánico entre los inversores que se tradujo en retiro de depósitos bancarios, en 1981 finalmente la moneda tuvo que ser devaluada poniendo al borde de la quiebra a grupos económicos locales y empresas endeudadas en dólares. Al terminar su gestión la deuda pública era 17.170 Millones de Dólares.

Ante esta situación, el entonces presidente del Banco Central, Domingo Cavallo, resolvió la implementación de un seguro de cambio para permitir a los deudores privados locales el repago de sus deudas con el exterior. Pero la realidad fue que la inflación y las posteriores devaluaciones terminaron licuando esas deudas, lo que en los hechos, se traducía en una estatización de la deuda externa privada.

Este hecho le sumó al Estado compromisos por más de 5000 millones de dólares. Como resultado el gobierno del proceso entregó el país al gobierno de Alfonsín con una deuda pública externa de 45.000 Millones de Dólares en 1983.

Algunas de las empresas beneficiadas fueron:

deuda

Años

Presidente

Partido de 

Gobierno

Deuda Externa

(en millones de U$S)

Variación Anual

(en %)

Variación Período

(en %)

19769.70024,40
197711.70020,60
1978Videla

Militar

(de facto)

13.60016,20
197919.00039,70
198027.20043,20
1976/80248,70
1981Viola/GaltieriÍdem37.50031,30
198243.60022,10
1981/8260,30
 1983 Bignone Idem 45.100 3,40 3,40
 1976/83     364,20

Alfonsin y el retorno a la democracia

   Cuando asume el Dr. Raúl Alfonsín, la deuda heredada de la dictadura ascendía a 45.000 Millones de Dolares, en el discurso pronunciado el 10 de diciembre de 1983, plantea que: “No se va a pagar la deuda con el hambre del pueblo”, y se va a realizar una investigación para establecer cual es la deuda lícita y la ilícita. Dicha investigación se llevó a cabo omitiendo la consideración de la deuda pública, se limitó exclusivamente a la verificación de la deuda privada. En general, la gestión el Presidente Raúl Alfonsín mostró una actitud tibia y vacilante respecto del tratamiento de la deuda heredada de la dictadura. Prefirió mantener negociaciones destinadas a postergar pagos en lugar de profundizar las investigaciones y enjuiciar a los responsables, domésticos y foráneos, del gran desastre nacional.

   En 1989 se desató la hiperinflación. Desde comienzos del siglo XX hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, la Argentina había logrado mantener una economía estable, tanto en aumento de precios como en el tipo de cambio. A partir de 1945 y hasta 1971 la tasa de inflación promedió el 25 % anual, con un pico menor de 3.8 % en 1954, durante el peronismo, y uno mayor, excepcional, del 113 % en 1959, durante el Gobierno de Frondizi. Sin embargo, a partir de 1971 y hasta 1973 la inflación se acelera, pasando al 60 % anual.

  Durante 1989 el gasto público representó el 35.6 % del PBI y el déficit fiscal ascendió al 7.6 % del PBI. De diciembre a diciembre la inflación alcanzó el 3079 %.

  En el período del Gobierno de Raúl Alfonsín (1983-1989) la deuda llegó a los 65.300 millones de dólares, subiendo un 44 %.

Años

Presidente

Partido de

Gobierno

Deuda Externa

(en millones de U$S)

Variación

Anual

(en %)

Variación

Período

(en %)

1984Alfonsín

 

Unión
Cívica

Radical

 

46.2002,40
198549.3006,70
198652.5006,50
198758.50011,40
198858.7000,30
198965.30011,20
1984/8944,80

Inicio de la era menemista. El Plan Brady

   Entre 1989 y principios de los años noventa, el llamado Plan Brady, que llevaba el nombre del entonces secretario del tesoro de los Estados Unidos Nicholas Brady se implementó en varios países latinoamericanos como Argentina, Brasil, Ecuador, México y Venezuela, que se encontraban fuertemente endeudados con el tesoro estadounidense.

   Fue una exigencia para adquirir créditos internacionales y para limpiar los balances que los bancos no pudieran cobrar. Tenía el plan claúsulas como que los Estados renunciaban a la soberanía de los activos en el exterior de manera irrevocable y perpetuamente, con excepción de las reservas internacionales y los bienes públicos.

   En diciembre de 1992, se concluyó con las negociaciones del Acuerdo Brady, se canjearon los viejos préstamos por nuevos «bonos Brady» a 30 años, otorgándose quitas en el capital y bajas tasas de interés. Se canjeó deudas por un total de 21 000 millones de dólares y se adicionó más de 8300 millones de intereses adeudados a través de la emisión de tres bonos: Discount Bond (Bono de Descuento), Par Bond (Bono a la par) y Float Rate Bond (Bono a tasa flotante).

En síntesis, el Plan Brady consistió en la refinación de la deuda que el Gobierno Nacional tenía con los grandes bancos extranjeros, principalmente norteamericanos. Por activos cuya cotización de mercado no superaban los 4.5 mil millones de dólares se entregaron títulos garantizados a 12 y 30 años de plazo por un valor de 26.6 mil millones, a tasas de interés superiores a la internacional.

Obviamente, la solución alcanzada fue la que más convenía a los bancos acreedores y al gobierno de EEUU, que seguía el tema con gran preocupación debido a la alta exposición de sus instituciones financieras.

La decada del 90 y el neoliberalismo

   El gobierno de Carlos Menem asumía con la crisis hiperinflacionaria instalada, Para lograr la estabilidad el Gobierno menemista llevó adelante, desde 1990, un replanteo integral de la organización económica. Ella incluyó la apertura generalizada al comercio exterior y al movimiento de capitales, la desregulación económica y la privatización de empresas públicas, la reducción del aparato burocrático del Estado, la reorganización del sistema tributario y la creación de un nuevo régimen monetario. Sin embargó la inflación alcanzó el 2314 % en 1990.

  El gasto público bajó de 35.6 % del PBI en 1989 a 29.8 % en 1990, para continuar reduciéndose en forma gradual hasta el 27 % del PBI en 1995. El déficit fiscal también bajó del 7.6 % del PBI en 1989 al 2.3 % en 1990, y desde 1991 hasta 1995 se mantuvo cercano al 0 %.

   La deuda pública en este período aumentó en más de 40 mil millones de dólares. La instrumentada bajo la forma de títulos creció más de 50 mil millones, mientras que se redujeron en poco más de 10 mil millones los prestamos realizados bajo otras modalidades. La deuda con la banca comercial, que representaba más de la tercera parte de la deuda pública nacional a principios de los 90, se redujo a sólo el 3% a fines de la década, mientras que aumentó la significación de los préstamos con organismos internacionales, bilaterales y multilaterales.

  El endeudamiento de esos años debe sumarse a los mayores ingresos públicos generados por el aumento de impuestos y las privatizaciones.

  ¿En qué fueron utilizados esos 40 mil millones de endeudamiento público adicional?

  La explicación se encuentra en el desequilibrio de las finanzas públicas provocado, fundamentalmente, por dos factores: el servicio de la deuda y la reforma previsional.

  El pago de intereses se multiplicó, alcanzando a la suma de 11.5 mil millones de pesos/dólares en el 2000, que representaban el 25% de los ingresos del Gobierno Nacional. Por otro lado, como consecuencia de la reforma previsional se produjo una importante merma en la recaudación, ya que a partir de julio de 1994 el Estado dejó de recibir los aportes patronales de los trabajadores que pasaron a las AFJP.

  A fines del 2000 las AFJP llevaban recaudados 24 mil millones de pesos, que en el sistema anterior hubieran reforzado las finanzas del Estado.

   Tanto bajo la dictadura militar como en el menemismo, el endeudamiento público resultó funcional e indispensable a la puesta en práctica de un modelo económico de apertura comercial y financiera en el marco de una sobrevaluación del peso, provocada en un caso por la tablita y en el otro por la Convertibilidad. El boom de importaciones sólo podía ser financiado.

Años

Presidente

Partido de

Gobierno

Deuda Externa

(en milones de U$S)

Anual

(en %)

Período

(en %)

Externa

(%PBI)

Total

(%PBI)

1990MenemPartido

Justicialista

62.200-4,707,727,8
199161.334-1,406,020,40
199262.5862,006,627,3
199372.20915,4019,246,8
199485.65618,6020,652,5
199598.54715,0021,652,5
1996109.75611,4024,256,5
1997124.83213,7025,762,4
1998140.88412,9027,968,5
1999146.2193,803,475,3
1990/99123,90

Del menemismo a la alianza – Rumbo al default

La Convertibilidad: crónica de una muerte anunciada.

   En 1991, bajo la presidencia de Carlos Menem y con Domingo Cavallo como Ministro de Economía, se implementó por ley el plan de Convertibilidad. Después de las hiperinflaciones de fines de los años 80, se determinó un tipo de cambio fijo que establecía que un peso sería intercambiable por un dólar. De esta manera el peso argentino se encontraba sobrevaluado, es decir, el dólar era demasiado barato, lo que hacía que todos los productos importados fueran también artificialmente baratos y que, al mismo tiempo, los productos argentinos fueran caros para los extranjeros. Además de las privatizaciones y la contracción del Estado, esta política monetaria fue una de las causas de la acelerada desindustrialización de la Argentina durante la década de 1990.

   Para sostener esa paridad cambiaria Argentina debió recurrir en forma indiscriminada al endeudamiento externo. Cuando el radicalismo accede al gobierno de la mano de De la Rúa en 1999, decide sostener la convertibilidad. De esta manera, la necesidad de dólares era cada vez mayor, porque el sobreendeudamiento no se empleó para alcanzar un mayor crecimiento o una mejora en la distribución de la riqueza, sino para sostener un esquema financiero que beneficiaba a unos pocos.

   A fines del 2000 se clausura totalmente el acceso del sector público nacional al financiamiento en los mercados de capitales del exterior. Por otro lado, la imposibilidad de hacer frente a los compromisos reduce el margen de acción del Gobierno a tres alternativas: a) obtener nuevos créditos de organismos internacionales, b) plantear una “espera” a los acreedores o c) negociar una “quita” del principal y/o interés.

   Justamente, esa será la secuencia de acciones que adoptara el Gobierno del Presidente De la Rua. Primero, durante la gestión del Ministro Machinea, decide recurrir a créditos de organismos internacionales y de gobiernos para no caer en cesación de pagos, operación denominada “blindaje financiero” (12). Al fracasar ésta alternativa, se plantean las opciones de “espera” y “quita”, conducidas por el Ministro Cavallo. Las características de estos ensayos fueron las siguientes:

Blindaje

   Según el diccionario de la Real Academia Española, el término blindar significa “proteger exteriormente con diversos materiales, especialmente con planchas metálicas, las cosas o lugares contra los efectos de las balas, el fuego, etc.”. La metáfora fue utilizada por el entonces Presidente de la Nación Fernando De la Rúa, su Ministro de Economía José Luis Machinea y las autoridades del Fondo Monetario Internacional. Las planchas en este caso no serían de metal sino de dólares.

   Consistió en un paquete de asistencia financiera integrado por créditos del FMI, BM, BID y el Gobierno de España por una cifra cercana a los 40.000 millones de dólares a ser desembolsados entre el 2001 y 2002, a tasas de interés de aproximadamente 7.5% anual y por un termino de 5 años.

   Las condiciones del crédito y obligaciones de las partes quedaron formalizadas en la carta intención suscrita en diciembre del 2000 por el Gobierno Nacional y el FMI. Para tener acceso al crédito el Gobierno se comprometía a ejercer un estricto control sobre el déficit fiscal, que para el 2001 no podría superar los 6.500 millones de dólares, y agilizar la aprobación de un nuevo sistema previsional y la desregulación de las obras sociales.

diario

El diario aquel día decía: “El directorio del Fondo Monetario aprobó ayer formalmente el blindaje financiero para Argentina, que en total sumará casi 40 mil millones de dólares. El FMI oficializó ayer en Washington que su aporte será de 13.700 millones, de los cuales ya fueron girados 2.100 millones mientras que otros 3.000 millones estarán disponibles la semana próxima.

“Esta es una gran noticia para el país. No debemos voltear el optimismo”, aseveró ayer Fernando de la Rúa durante una rueda de prensa convocada en la Casa Rosada, de la que participó el gabinete nacional, lo que da una idea de la trascendencia que el Ejecutivo le da al auxilio financiero. “Hemos eliminado la incertidumbre que había respecto del caso argentino”, aseguró, por su parte, José Luis Machinea. Justamente, el socorro multimillonario fue diseñado con el objetivo de transmitir seguridad de cobro a los acreedores y fue presentado por el Gobierno como el puntapié inicial para la etapa de crecimiento de la economía. A cambio, el Gobierno se comprometió, entre otras cosas, a recortar las jubilaciones futuras y desregular las obras sociales, medidas ya lanzadas por necesidad y urgencia” (Página sendos decretos de 12, 13-01-01).

De acuerdo al gobierno de De la Rúa, la inmediata utilización de este préstamo para cancelar los compromisos financieros asumidos por el país, permitiría dar una señal de solidez y seriedad al mercado financiero internacional. La presión de la deuda sobre las cuentas públicas era agobiante, al punto que el Presupuesto Nacional del año 2000 preveía destinar el 20% de los recursos al pago de la deuda externa. Según el FMI, la señal del Blindaje, que consistía en tomar un gigantesco crédito para pagar los créditos previamente asumidos, desataría una lluvia de inversiones externas que fluirían hacia Argentina ante la certeza de que el gobierno estaba dispuesto a pagar sus deudas a cualquier costo. La lógica era clara, era la lógica de la especulación financiera y de la era del sobre endeudamiento en Argentina: primero pagar, para después crecer.

Pero el objetivo del Blindaje era aún más despiadado. A cambio del préstamo de 40.000 millones de dólares el Estado se convertía en un mero pasamanos, ya que ni bien recibía los dólares debía aplicarlos al pago de deudas preexistentes. Las autoridades, por su parte, debían comprometerse a aplicar las clásicas recetas del FMI. Todas estas medidas se enmascaraban bajo tecnicismos tales como “metas fiscales”, “ahorro público”, “racionalización del gasto”, “eficientizar el Estado”, etc.

El Blindaje tenía como principales condiciones por parte del FMI:

Reforma Previsional: eliminar la Prestación Básica Universal y elevar la edad jubilatoria de las mujeres.

Racionalización de la administración pública: es decir, achicar el Estado.

Reducción del gasto público: el objetivo era garantizar el equilibrio fiscal. Para eliminar el déficit promulgaron incluso una ley llamada de Déficit Cero. En el segundo semestre de 2001 el gobierno ajustaría el gasto en 4.000 millones de pesos, cifra equivalente al 1,5% del PBI. 2.100 millones de esos 4.000 serían recortados a las provincias. Las otras dos partidas ajustadas serían las prestaciones a la seguridad social (jubilaciones) y los salarios del sector público.

Reestructuración de la ANSES y del PAMI: se le agregaba la desregulación de las obras sociales.

Firma por parte de todas las provincias del Compromiso Federal para el Crecimiento y la Disciplina Fiscal: congelaría el gasto primario público de la Administración Nacional y Provincial.

Con el objetivo de vigilar de cerca el cumplimiento de estas condicionalidades, el país recibiría periódicamente a la misión del FMI, organismo que tomaba cada vez más control en el diseño, ejecución y revisión de la política económica doméstica.

A cambio de gestionar los nuevos créditos, el FMI no solo tomaba las atribuciones del Poder Ejecutivo, sino que también condicionaba al Parlamento. Para ese entonces, muchas de las reformas impuestas por el FMI habían sido instrumentadas por decreto. Con el objetivo de lograr la inmediata ratificación por parte del Parlamento de esos decretos, el número dos del FMI, Stanley Fischer, señalaba que “Será muy importante que las autoridades de todos los niveles adhieran firmemente a este programa, de forma tal de restaurar la confianza del mercado, volver a un crecimiento alto y proteger la Convertibilidad”.

Sin embargo, el «blindaje» solo permitió revertir el retiro de depósitos hasta marzo de 2001. A principios de ese mes comenzaron a circular evidencias de que Argentina no lograría cumplir con las metas de gasto público y déficit fiscal comprometidas con el FMI, con lo cual peligraban los futuros desembolsos. Los rumores de Default se reiniciaron y con ellos la salida de depósitos: a lo largo del mes de marzo se produjo una fuga de depósitos de 5543 millones de pesos/dólares, la mayor salida mensual de depósitos de toda la historia Argentina. En ese contexto se produce la renuncia del ministro de Economía José Luis Machinea y su reemplazo por Ricardo López Murphy. Cuando el nuevo ministro anuncia su programa de ajuste fiscal para el resto del año por 2000 millones de pesos, incluyendo recortes de fondos para áreas como salud o educación, se produce una fuerte reacción popular y la renuncia de varios miembros del gabinete nacional, lo cual acentúa los pronósticos negativos. El propio ministro López Murphy se ve obligado a abandonar el Gobierno tan solo 15 días después de haber asumido en su puesto. En ese contexto, Fernando de la Rúa ofrece el cargo de ministro de Economía a Domingo Cavallo, considerando que era el único capaz de conducir al país hacia la reactivación económica.

Megacanje

   A pesar de haber sido anunciado como remedio a todos los males, pronto quedó claro que el Blindaje no solucionaría los problemas que afectaban a la economía argentina. Por esta razón, las autoridades se embarcarían en otra nueva solución mágica que recibiría el nombre de Mega-Canje, ya con Domingo Cavallo como Ministro de Economía.

   A la fuga de depósitos que generó el fracaso del Blindaje, se le sumaba la Deuda Pública Provincial que ascendía a 16.000 millones de dólares y que durante 2001 había significado el pago de intereses por 3.500 millones de dólares. Pocos meses después, en mayo del 2001, durante la gestión de Domingo Cavallo como Ministro de Economía, se diseña una nueva estrategia destinada a rescatar bonos con vencimiento a corto plazo a cambio de otros de más largo alcance.

   El Megacanje involucró casi la cuarta parte de la deuda pública nacional y una tercera parte de la instrumentada en títulos. A través de esta operatoria se rescataron 46 bonos, por valor nominal de 29.5 mil millones de dólares, la mayoría con vencimiento en los tres años siguientes. A cambio de esos títulos se entregaron nuevos bonos por un valor de 30.5 mil millones de dólares, repartidos en plazos de 7, 17 y 31 años. Los tenedores de los viejos bonos aceptaron el canje porque los nuevos bonos les garantizaban una rentabilidad mayor a la de los títulos entregados a cambio.

   El 1 de noviembre fue firmado el Decreto de Necesidad y Urgencia 1387, que permitió llevar delante de inmediato el canje de la deuda pública nacional y provincial por préstamos garantizados por impuestos federales. Esta iba a ser la fase 1 de un canje integral de la deuda pública nacional y provincial que quedaría completado una vez que, con acuerdo del FMI y demás organismos multilaterales de crédito, se pudiera llevar a cabo la Fase 2, para canjear todos los bonos en manos de tenedores externos.

   La Fase 1 de la reestructuración integral de la deuda se llevó a cabo entre el 1º de noviembre y el 15 de diciembre y quedó concluida ese día por un monto de 55 000 millones de dólares, a una tasa de interés no superior al 7 % anual y con plazos 3 años más largos que los originalmente pactados. Esta exitosa operación significó para la Nación y las provincias en su conjunto una reducción de más de 4000 millones de dólares de intereses anuales (2000 millones la Nación y 2000 millones las provincias) y un corrimiento de todas las cuotas de amortización para después del año 2005.

  Hacia mediados de diciembre, los acreedores de las provincias, fundamentalmente los bancos comerciales locales, habían aceptado canjear voluntariamente sus acreencias por el préstamo consolidado.

  La deuda pública nacional, que ascendía a 118 000 millones de dólares, constaba de tres componentes:

a) La deuda con organismos multilaterales y Gobiernos del exterior por 30 mil millones de dólares, cuyos términos contractuales no incluían una prima de riesgo elevada, y podía ser refinanciada en forma normal

b) La deuda con acreedores no oficiales que había sido transformada en un préstamo garantizado, a tasa de interés no superiores al 7 % anual y a plazos 3 años más largos que los originalmente planeados. Se habían presentado voluntariamente a este canje acreedores por 39 000 millones de dólares, entre los cuales estaban los bancos locales, los fondos de pensiones y tenedores de bonos, residentes en Argentina y en el exterior, que decidieron aceptar la ley argentina y la garantía ofrecida por el Gobierno argentino; c) Los bonos en manos de tenedores, preponderantemente del exterior, que no habían participado en el canje por el préstamo garantizado, que ascendían a 40 000 millones de dólares. Estos bonos devengaban una tasa de interés promedio del 10 % anual.

   El Mega-Canje pretendía aliviar los pagos de intereses y de capital de la deuda externa argentina, canjeando la deuda por una nueva que permitiera pagar en un plazo mayor. Sin embargo, ese canje iba a tener un costo exorbitante e implicaría seguir incrementando la deuda externa. La propuesta, como no podía ser de otra manera, provenía de un banquero: David Mulford, ex secretario del Tesoro de los Estados Unidos, que por ese entonces trabajaba para el banco Credit Suisse First Boston. La propuesta sería recibida con los brazos abiertos por el entonces Ministro de Economía, Domingo Felipe Cavallo, y su Secretario de Política Económica Federico Sturzenegger.

   A primera vista, la operación parecía sencilla y beneficiosa para el país: se canjeaban 46 tipos distintos de bonos de deuda soberana por 5 tipos de bonos, con vencimientos hasta el año 2031. Sin embargo, la operación aumentó la deuda del país en un volumen inimaginable. El peritaje de la causa judicial por el Mega-Canje realizado por el experto en ingeniería financiera Moises Resnick Brenner sostiene que el país sufrió un perjuicio valuado en 55.000 millones de dólares. Siete fueron los bancos implicados en esta fenomenal estafa, y obtuvieron 150 millones de dólares en comisiones. Los bancos eran: Banco Francés, Santander Central Hispano, Galicia, Citigroup, HSBC, JP Morgan y Credit Suisse First Boston. El ideólogo, David Mulford, cobraría en carácter de comisiones 20 millones de dólares.

   Los bancos y las AFJPs aportaban al canje títulos por valor total 27.000 millones de dólares para ser canjeados por los nuevos papeles de deuda del país. Sin embargo, 20.000 de esos 27.000 millones de dólares ya estaban en la cartera de los bancos y las AFJPs. Por lo tanto, las abultadas comisiones que cobraron fueron por hacer de intermediarios financieros ¡de sí mismos!

Consecuencias del “Blindaje” y del “Megacanje”

   Los resultados del Blindaje y el Mega-Canje fueron contundentes. Antes de embarcarse en estas operaciones hacia finales del año 2000, la deuda externa del país ascendía a los 80.000 millones de dólares. Con posterioridad al Mega-Canje, la deuda externa aumentaría hasta los 88.000 millones de dólares y para el año 2003 alcanzaría la friolera suma de 102.000 millones de dólares.

   Aún más, antes del Mega-Canje se calculaba que Argentina debía pagar en el período 2001-2031 por los vencimientos de su deuda un valor que alcanzaba los 60.500 millones de dólares. Luego del Mega-Canje, ese valor se incrementaría en un 63% y llegaría a los 98.400 millones de dólares. Además, la deuda pública total pasaría de los 124.400 millones de dólares a los 126.600 millones de dólares. Por su parte, los intereses de la deuda treparían de los ya impagables 82.300 millones de dólares hasta los 120.700 millones de dólares.

   Conocemos hoy cuál fue el fin de esta historia. La deuda externa impagable se renegoció una y otra vez con un único resultado: el crecimiento exponencial de los montos adeudados. Mientras tanto, el papel del Estado se reducía hasta convertirse casi exclusivamente en una máquina de pagar los intereses y capital adeudado, sin que hubiera espacio para ninguna otra política económica. Los desesperados intentos para sostener a la Convertibilidad implicaban cada vez mayores intereses y deuda, y cada vez más condicionamientos para Argentina.

  En diciembre de 2001 estalló la crisis más grande de nuestra historia, dejando en claro que lógica del sobrendeudamiento neoliberal sólo trajo a nuestro pueblo miseria, desempleo, desindustrialización, estancamiento y exclusión social.

Años

Presidente

Parido de

Gobierno

Deuda Externa

(en millones U$S)

Anual

(en %)

Período

(en %)

Externa

(%PBI)

Total

(%PBI)

2000De la RúaAlianza147.6201,0037,777,8
2001147.66721,0038,579
2000/01    1,00  

El default

   Luego de los graves acontecimientos con un saldo de 39 muertos, que culminó con la renuncia anticipada de De la Rúa, asumió el por entonces gobernador de la provincia de San Luis Adolfo Rodriguez Saá como Presidente Interino el 23 de Diciembre de 2001, tras haber sido elegido por la Asamblea Legislativa. Al día siguiente la Argentina debía afrontar dos vencimientos de deuda: uno de 13 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y otro por 4.3 millones de dólares en eurobonos.

   Luego de prestar juramento como presidente y en medio de un discurso entusiasta: «Vamos a tomar el toro por las astas (…) en primer lugar, anuncio que el Estado argentino suspenderá el pago de la deuda externa», tras lo cual estalló una ovación entre los que se encontraban dentro del Congreso. El anuncio de suspender los pagos de la deuda se convirtió en el default más importante de la historia, y si bien generó pánico por las serias consecuencias que podría ocasionar a las empresas y los ciudadanos argentinos, apenas hizo olas en los mercados financieros.

   Al momento de declararse el default la deuda pública ascendía a 144.4 mil millones de dólares. La mayor parte de los compromisos, 55.4 mil millones (38.1%), se encontraba instrumentada bajo la forma de títulos públicos. A su vez, los prestamos derivados del canje de deuda realizado en Noviembre del 2001 sumaban 42.2 mil millones de dólares adicionales, el 29.3% del total. Lo adeudado a organismos internacionales (Fondo Monetario Internacional, Banco Interamericano de Desarrollo, Banco Mundial y otros) alcanzaba a 32.3 mil millones (22.4%). El saldo restante de 8 mil millones, se repartía entre gobiernos (bilaterales), bancos comerciales y otros acreedores.

En Miles

Millones U$S

En %

Deuda Pública Total

144.4

100.0

a. En Títulos

55.0

38.1

b. Préstamos Canje Nov. 2001

42.3

29.3

c. Prestamos Multilaterales

32.4

22.4

FMI

13.9

 

BM, BID, Otros

18.5

 

d. Prestamos Bilaterales

4.5

3.1

e. Otros Acreedores

3.5

2.4

f. Deuda Corto Plazo (Letras)

6.7

4.6

Otra de las medidas anunciadas por Rodriguez Saá fue que no se devaluaría el peso, sino que entraría una nueva moneda No Convertible llamada “Argentino” pero la medida no recibió el apoyo de la UIA, del Grupo Clarín y de un amplio sector político encabezado por (Eduardo Duhalde, Raúl Alfonsín, Néstor Kirchner, Carlos Ruckauf y José Manuel De la Sota).

   Sin el apoyo partidario y asediado por protestas, que incluyeron actos de violencia en el Congreso, a solo una semana de asumir el cargo, presentó su renuncia el 30 de diciembre de 2001. La situación era tal que el propio Ramón Puerta (presidente del Senado), renunció a su cargo antes de que Rodríguez Saá hubiera hecho pública su renuncia. Por lo tanto, la sucesión recayó sobre el presidente de la Cámara de Diputados, el duhaldista Eduardo Camaño. Este convocó a la Asamblea legislativa, y gestionó los acuerdos necesarios que llevaron a la presidencia a Eduardo Duhalde, quién asumió el 2 de enero de 2002, con mandato hasta el 10 de diciembre de 2003 (hasta completar el mandato para el que había sido elegido De la Rúa). La medida central del Gobierno de Eduardo Duhalde sería la salida del plan de convertibilidad, que regía desde 1991 y que había mantenido la paridad uno a uno entre el peso y el dólar. También se suspendió la Ley n.º 25.466 de Intangibilidad de los Depósitos, y se delegó en el Poder Ejecutivo el establecimiento de la paridad del peso y la reglamentación de regímenes cambiarios.

   En su discurso inaugural, Duhalde había prometido: «Van a ser respetadas las monedas en que fueron pactados originalmente los depósitos. Quien depositó pesos, recibirá pesos, y quien depositó dólares, recibirá dólares». Sin embargo, por Decreto 214/2002 de necesidad y urgencia del 3 de febrero de 2002 se «pesificaron» forzosamente créditos y deudas ($1 a U$S 1), los depósitos bancarios ($ 1,40 a U$S 1) y se dispuso la estatización de parte de la deuda privada de los bancos con los particulares, al compensarles las diferencia entre $ 1 y $ 1.40 con una deuda a cargo del Estado.

   Con respecto a la deuda pública, Eduardo Duhalde mantuvo la decisión de su predecesor Adolfo Rodríguez Saá de suspender transitoriamente los pagos de intereses y capital. Solo se pagarían 3500 millones de intereses de la deuda en manos de acreedores locales, en línea con lo que se había acordado en el último canje de bonos, que incluía un período de gracia de dos años. En cambio, a los acreedores externos se les ofrecería una renegociación en condiciones más favorables para la Argentina, con el compromiso de empezar a pagar más adelante, una vez que la economía empezara a crecer. Poco después, por Decreto 471/2002 de Necesidad y Urgencia del 13 de marzo de 2002 también se «pesificó» la deuda pública nacional, provincial y municipal regida por ley argentina a $1,40 por cada dólar.97

   Mientras tanto, el nuevo Gobierno buscó infructuosamente llegar a un nuevo acuerdo con el FMI para conseguir ayuda económica y respaldo político para renegociar la deuda externa. El crecimiento de la deuda externa fue debido a la «pesificación asimétrica». Eduardo Duhalde anunció la pesificación de los depósitos bancarios en dólares a un valor de 1,40 por cada dólar, en cambio, los préstamos y créditos otorgados tuvieron una tasa de cambio de 1 a 1. Ello fue lo que aumentó la deuda externa en unos 47 000 millones de dólares.

Años

Presidente

Gobierno

(en millones U$S)

(en %)

(en %)

(%PBI)

(%PBI)

2002DuhaldeJusticialista180.00022,00103,3164,2
20003178.82095,4135,4
2002/0322,00

 

Nestor Kirchner y el desendeudamiento

Luego de ganar las elecciones en segunda vuelta, debido al retiro de la candidatura de Carlos Menem, con el 22,24% de los votos, Nestor Carlos Kirchner asumió el cargo de presidente de la nación el 27 de Abril de 2003, al momento de asumir la Deuda Pública era de 178.820 Millones de Dólares, monto que representaba el 138% del PBI.

Primer Canje:

  El 22 de septiembre de 2003, el presidente Néstor Kirchner propuso una quita promedio del 75 % del valor de la deuda con los tenedores de bonos argentinos, que ascendía a 94 302 millones de dólares. El plan de reestructuración no incluía a la deuda emitida después del default, entre ella los distintos tipos de BODEN. Sin embargo, esta propuesta inicial fue rechazada por los bonistas locales.

  El 14 de enero de 2005 se lanzó oficialmente la operación de canje de la deuda en default. A cambio de los títulos en mora, el Gobierno argentino ofrecía tres nuevos bonos:

  • El bono Par (que no implicaba quita del capital original adeudado) pagaría un interés inicial del 1.33 % que subiría progresivamente hasta alcanzar el 5.25 % a los 25 años de su emisión, y tendría un plazo de 33 años (vencimiento año 2038).

  • El bono Cuasi Par (que incluía una reducción del 30.1 % del capital) pagaría un interés del 3.31 % más un coeficiente ligado al índice de precios al consumidor y tendría un plazo de 30 años.

  • El bono Descuento (que implicaría una quita del 66.3 %) pagaría el mayor interés, 8.28 %, y tendría un plazo de 28 años (con vencimiento en el año 2033).

   Los bonos ofrecían además una compensación adicional, ligada al crecimiento del producto interno bruto. El plazo para la recepción de las expresiones de interés finalizó el 25 de febrero de 2005; el nivel de aceptación alcanzado permitió renegociar aproximadamente el 76.15 % del monto adeudado. Se reestructuraron deudas por un valor equivalente a 62 500 millones de dólares de valor nominal, canjeadas por nuevos títulos por un valor nominal equivalente a 35 300 millones de dólares (15 000 millones en títulos Par, 11.9 000 millones en títulos Discount, y 24.3 000 millones de pesos argentinos en títulos Cuasi Par); además, como consecuencia de la reestructuración, el componente en pesos de la deuda pasó del 3 al 37 %.

   Los principales acreedores de los títulos en mora eran argentinos, con 38.4 % del total. Después se ubicaban los italianos con el 15.6 %, los suizos con el 10.3 % y los estadounidenses, con el 9.1 %. Por el monto y la cantidad de títulos involucrados (152 bonos distintos emitidos originalmente en dólareseurosyenesfrancos suizoslibras esterlinas y pesos argentinos), se consideraba que esta era la operación más importante de la historia financiera mundial.

   El 9 de febrero de 2005 el Congreso sancionó la ley 26.017 o «Ley Cerrojo», prohibiendo al Poder Ejecutivo reabrir el proceso de canje, lo que implicaba que la oferta no podía ser modificada o mejorada y de efectuar cualquier transacción judicial, extrajudicial o privada respecto de los bonos sujetos al canje.

  En síntesis, se realizó una reestructuración voluntaria de deuda con una quita de deuda de Capital (más del 65%) y una aceptación record (92,4%) por parte de los Acreedores. No se recurrió a los organismos multilaterales de crédito ni se pagaron comisiones escandalosas a la banca privada, como sí se hizo en ocasión del Mega-Canje y del Blindaje.

  De esta manera, se redujo sustancialmente la relación entre deuda y PIB y, fundamentalmente, los servicios de deuda que el país paga anualmente, dando sostenibilidad al crecimiento.

Cancelación de deuda con el FMI y con Epaña

   El 3 de enero de 2006, la Argentina dejó de tener deudas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) concretando un pago anticipado de 9530 millones de dólares, un pasivo contraído entre enero y septiembre de 2001, con vencimientos programados hasta el 2009. Después del traumático año 2002, todos los índices eran favorables al Gobierno: estabilidad cambiaria ($ 3 a U$S 1), crecimiento continuo en las reservas internacionales, baja en los indicadores de desempleo y pobreza, etc. Las reservas del BCRA finalizaron ese año con un aumento de 4000 millones de dólares. Es decir, de 28 078 millones de dólares, las reservas del Banco Central descendieron a 18 580 millones y finalizaron el año con 32 037 millones.

  El 31 de enero de 2007 los Gobiernos de Argentina y España firmaron un acuerdo de reestructuración de la deuda, asociada al préstamo que España realizó en marzo de 2001, durante la XVI Cumbre Iberoamericana. La deuda ascendía a 982.5 millones de dólares y serían pagados en un plazo de 6 años y una tasa LIBOR de +140 puntos básicos.

Cristina Fernandez de Kirchner, mayor desendeudamiento

Reapertura del Canje Año 2010:

Con la asunción de Cristina Fernandez de Kirchner a la presidencia se continuó en el mismo camino de desendeudamiento.

En septiembre de 2008 la presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció un encuentro en Nueva York con el Council of Foreign Relations, tras lo cual informó que en conjunto con tres bancos se estudiaba la posibilidad de resolver la deuda con los acreedores que no habían ingresado en el canje de 2005.

El 3 de agosto de 2009 el Gobierno pagó el Boden 2012 por 2.251 millones de dólares.

En octubre de 2009 el ministro de economía Amado Boudou anunció la reapertura del canje de 20.000 millones de dólares de deuda para los Holdouts, que son aquellos que no aceptaron la propuesta de reestructuración en 2005. El 15 de abril de 2010 el ministro Amado Boudou lanzó el nuevo canje de la deuda. Con una quita del 66.3 % a los inversores institucionales y para los restantes la quita rondaba el 50 %. La oferta final indicaba que Argentina terminaría pagando 10 500 millones de dólares en lugar de los 20 000 millones de dólares que se adeudaban. La oferta se distribuyó del siguiente modo: Para ambos tipos de inversores habría un cupón PBI, atado al crecimiento de la economía. El nivel de adhesión al canje se ubico por encima del 97 % de los acreedores.

  • A mediados de junio del Inversores institucionales: recibieron un bono discount con una rebaja del 66.3 % en la deuda original y además, un bono Global, por los intereses a la fecha con una tasa de interés del 8.75 %. La totalidad de la suma sería pagada en 2017.

  • Inversores individuales: recibieron un bono par sin ninguna quita.

2010 la presidenta anunciaba un plan de desendeudamiento para las provincias de Tucumán, Buenos Aires y Chaco. En marzo de 2010 se creó el «Fondo del Bicentenario para el Desendeudamiento» disponía del uso de 6.569 millones de dólares del Banco Central de la República Argentina para pagar la deuda externa y reducir los intereses del financiamiento externo. El año 2010 finalizó con una reducción del peso de la deuda externa del 153.6 % en 2003 al 34.7 % del PBI.

Pagos Boden 2012

   El 3 de agosto de 2012 el Gobierno nacional pagó los 2.197 millones de dólares correspondientes la última cuota de intereses del BODEN 2012 que había sido emitido en el año 2002 para compensar a los ahorristas por los depósitos confiscados durante el corralito financiero. Con este pago, la deuda en moneda extranjera quedaba reducida al 8.4 % de las obligaciones. Durante un acto realizado el día anterior en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, la presidenta Cristina Fernández celebró el hecho como el punto final del «corralito». Con este pago, el peso de la deuda pública sobre la economía se reducía al 41,8 % del PBI, cuando en 2002 había llegado al 166 %.

estadistica

Acuerdo con Club de París en 2014

  En enero del año 2011 el monto adeudado con el Club de París rondaba los 9.000 millones de dólares. Hernán Lorenzino, el secretario de Finanzas, junto con Amado Boudou encabezaban la comitiva, pero no se logró cerrar las negociaciones.

  El 29 de mayo de 2014, el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner por intermedio de la comitiva enviada a París encabezada por el ministro de economía Axel Kicillof consiguen un histórico acuerdo para saldar la deuda con el Club de París en un plazo de cinco años.

   Argentina y el Club de París alcanzaron un acuerdo para regularizar la deuda en default arrastrada con esos países. En una prolongada reunión en la capital de Francia que se extendió durante más de 17 horas, los miembros del foro de acreedores y el equipo económico se pusieron de acuerdo en el mecanismo de pago. La Deuda a pagar se estimó en 9.700 Millones de dólares, (Argentina reconocía 9.500 millones, mientras que el Club de París exigía 10.500). La deuda se cancelará a lo largo de los próximos cinco años y contempla un desembolso inicial en efectivo por 1.150 millones de dólares: un pago inicial en concepto de capital de 650 millones de dólares se realizará en julio de 2014 y los restantes 500 millones de dólares se entregarán en mayo de 2015. Como solicitó Argentina, el FMI no participó de la operatoria. El acuerdo estableció un pago mínimo de 3 % que deberá afrontar Argentina por año y fijó un criterio de pagos adicionales en caso de incremento de las inversiones provenientes de los países miembros del Club. Si durante el plazo de cinco años, las inversiones adicionales fueran insuficientes para cubrir la deuda total, el país puede posponer los vencimientos hasta dos años.

  Martín Redrado, presidente de la entidad, el 7 de enero de 2010 fue denunciado por «incumplimiento de los deberes de funcionarios público», presentó la renuncia el 29 de enero.

La deuda regularizada no fue tomada por este gobierno. Alrededor de la mitad de esos compromisos adeudados corresponden a períodos anteriores a 1983 (principalmente tomados durante la última dictadura militar), un 9% se asumieron durante el gobierno de Raúl Alfonsín y un 42% durante los mandatos de Carlos Menem y Fernando De la Rúa. Luego de varias negociaciones e intentos de pagos fallidos (1956, 1965, 1985, 1987, 1989, 1991 y 1992), la Argentina le puso punto final a este capítulo de la triste historia de sobreendeudamiento que condujo inevitablemente al default de 2001.

Segundo mandato, conflicto con los Holdouts

   Según datos del FMI, la Argentina experimentó en la última década una reducción del 73 % de su deuda externa respecto al Producto Bruto Interno y resultó ser el país con mayor nivel de desendeudamiento del mundo. Se destaca, también, que de acuerdo al ritmo del crecimiento del producto bruto de la Argentina, en cinco años, la relación deuda/PBI será aún menor y bajará al 40 %.

   El 23 de diciembre de 2011 la deuda era de 132.502 millones de dólares según los datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), siendo la más baja en 15 años, y 4,3 puntos porcentuales menos que la deuda del 2012. Como datos positivos se encuentran la reducción del porcentaje que esta representaba en el Producto Bruto Interno (PBI) del 54 % al 32.2 %y la multiplicación de las reservas argentinas.

   En 2011 el 52.2 % de la deuda se encontraba en manos de entidades nacionales como el BCRA, la Ansés (Administración Nacional de Seguridad Social) y el Banco de la Nación Argentina; mientras el 10.4 % pertenecía a organismos internacionales como el Banco Mundial, el 3.4 % al Club de París y el 33.4 % restante al sector privado.

   En 2012 la deuda estatal con acreedores del sector privado se ubicó en un 13,1 % del Producto Interno Bruto (PIB). Ese valor representa una baja de 0,7 punto porcentual con respecto a su peso en 2011, lo que equivale a 1.369 millones de dólares. Una porción más pequeña, el 9,6 % del PIB, representaron los pasivos que retiene el sector privado nominados en dólares La deuda pública que está en manos de acreedores del sector privado y de organismos multilaterales de crédito equivale al 18,8 % del PIB. El resto es deuda intra sector público.

   La deuda externa bruta total a fines de marzo de 2014 se estimó en 137.810 millones de dólares, lo que implica una reducción de 562 millones respecto del trimestre anterior. El 28 de julio de 2014 Argentina pagó 642 millones de dólares al Club de París en un primer desembolso en concepto de capital adeudado tras el acuerdo firmado en mayo de ese año. Sin embargo, en el año 2014 la deuda externa de Argentina subió un 4.5 % por la emisión realizada para el pago de la indemnización por la nacionalización de YPF.  En 2003, el 160% del Producto Bruto Interno era deuda contraída en moneda extranjera, en 2015 es solo del 8 %. Según un informe de la consultora MCKinsey divulgado por Financial Times, Argentina se encuentra entre los pocos países del mundo que redujeron su deuda en relación al Producto Bruto Interno (PBI).

   Argentina cuenta a 2015 con 251 000 millones de dólares en activos externos, de los cuales 46 000 millones eran reservas internacionales. Tiene una posición acreedora neta de 52 000 millones (+11 %/PBI). ese mismo año según un informe del banco JP Morgan, las empresas y los hogares argentinos poseen un 15,4 % de deuda sobre el PBI, uno de los niveles más bajos del mundo, acompañando el proceso de desendeudamiento del Estado llevado a cabo por el Gobierno de Cristina Fernandez de Kirchner.

  En el primer trimestre del año 2015, la deuda externa de Argentina sube un 5.9 % con respecto al mismo período del año anterior, y alcanza los u$s 145.931 millones.

estadistica 2

El Conflicto con los Fondos Buitres – Holdouts:

   Con los Canjes de 2005 y 2010 de los bonos defaulteados, Argentina logró una aceptación del 92,4% de los tenedores de deuda, con una quita de deuda de capital de más del 65%. Lo hizo sin recurrir a ningún organismo multilateral de crédito, ni se pagaron comisiones escandalosas a la banca privada, tal como ocurrió con el Mega-Canje y el Blindaje en 2001.

Dentro del pequeño porcentaje que no aceptó el canje se encuentran los llamados Holdouts o Fondos Buitre.

   Los fondos buitres son fondos de inversión que invierten en deudas públicas de países en situación de debilidad financiera o cercana al default. Es decir, mediante la especulación financiera, compran títulos de deuda de los países en crisis a precios bajísimos para luego litigar, mediante acciones judiciales y extorsivos, en los foros internacionales y cobrar, ya no el valor inicial, sino el resultante con altísimos intereses. Por lo tanto, cabe destacar que estos “fondos buitre” o especuladores, nunca le prestaron dinero a la Argentina, sino que compraron títulos que, por estar defaulteados, se encontraban a muy bajo precio (lo que se denomina, bonos basura).

   En efecto, la operatoria de estos especuladores se basa en su poder político y económico para influenciar los fallos judiciales en favor de sus reclamos, más allá de la razonabilidad o justicia propia de la causa. En el caso que padece la Argentina, pretenden lograr ganancias extraordinarias fuera de toda lógica de mercado, ya que en conjunto pagaron USD48,7 millones por esos bonos, pero, a causa de la determinación del Juez Griesa, lograrían cobrar más de USD1.300 millones, alcanzando una tasa de ganancia de 1.608%.

   Debido a lo que se determina en las condiciones de pago de los bonos, los títulos están bajo la órbita de la ley norteamericana. Por este motivo, los especuladores tienen derecho a reclamar a la justicia norteamericana y (teniendo en cuenta que se trata de intereses radicados en EE.UU.) existe la posibilidad de que, ante la falta de cumplimiento del fallo, se embarguen los bienes argentinos. De hecho todos a pesar de reiterados intentos de embargo (cerca de 30), todos han fracasado, debido a que los bienes de un Estado son Inembargables, debido a que “No se le puede cobrar a un país sus deudas, mediante amenaza militar (Doctrina Drago), ni mediante el embargo de sus bienes. Un ejemplo de ello fue lo ocurrido con el intento de embargo sobre la Fragata Libertad en Ghana en Octubre de 2012.

   Al no poder embargar los bienes de la República el Juez Griesa mediante una controvertida interpretación de la Cláusula Pari Passu, (según la cual la Argentina discriminó a los tenedores de deuda que no aceptaron el canje con la quita de deuda), decidió fallar a favor del 1% de los bonistas, bloqueando el cobro de los servicios de deuda de la Argentina al restante 92,4%.

Esta interpretación fue rechazada por la mayoría de los países del mundo, incluso por el propio Departamento del Tesoro de los EE.UU.

   La ONG digital Avaaz lanzo una campaña a favor de Argentina, indicando que este precedente «pondrá en peligro los esfuerzos que muchos países del mundo están realizando por reestructurar sus deudas soberanas. El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional –organismos responsables de estas deudas injustas– han expresado su grave preocupación por las implicaciones del fallo para las futuras crisis de deudas soberanas.

Argentina apeló la decisión ante la Corte Suprema estadounidense con el acompañamiento de los siguientes Gobiernos y entidades:

  • Dilma Rousseff (de Brasil),

  • Enrique Peña Nieto (de México),

  • François Hollande (de Francia),

  • American Chamber of Commerce of Argentine,

  • Joseph Stiglitz (premio nobel en economía)

  • Clearing House Association (la entidad de pagos más antigua de Estados Unidos),

  • Depositary Trust Company (el mayor custodio de bonos de ese país),

  • Bank of New York

  • Reserva Federal de Estados Unidos

  • Una decena de fondos de inversión

  • La Confederación Sindical Internacional

  • Parlasur (Parlamento del Mercosur)

  • Exchange Bondholder Group (EGB), de Fintech y Euro Bondholders (que representan los intereses del 93 % de los bonistas que entraron a los canjes de deuda de 2005 y 2010) y la Caja de Valores.

  • El G 77.

  • La UNASUR

  • Grupo Brics

  • La CELAC

  • 80 países (entre ellos Gran Bretaña, Bolivia, Estados Unidos, Venezuela, Uruguay, Ecuador Italia, Brasil, Suiza, Perú, Chile, Rusia, etc.)

  • El parlamento Británico

  El 26 de junio de 2014 la Argentina realizó el pago del total de sus vencimientos por 1150 millones de dólares. De este total, 317 millones se pagaron en pesos y 833 millones en moneda extranjera. Del total del pago en moneda extranjera 292 millones son ley argentina, 2 millones son ley Japonesa y 539 millones son ley New York y Londres. Estos 539 millones están en poder del BONY.

  El juez Griesa decidió bloquear el cobro a todos los bonistas. Luego, liberó los bonos ley argentina. Actualmente, mantiene bloqueado el cobro de 539 millones.

Esos fondos son propiedad exclusiva de los bonistas.

   Se suscitaron numerosos reclamos, lo cual muestra que tal como señalaba Argentina, la sentencia de Griesa es de imposible cumplimiento, porque pretende violar la inmunidad soberana y se excede de jurisdicción, dictando órdenes sobre títulos ley argentina, ley europea, ley japonesa.

  El juez mostró además una manifiesta parcialidad en favor de los fondos buitres y un profundo desconocimiento de la deuda argentina en particular y del funcionamiento del mercado financiero de capitales en general.

  Mientras el juez Griesa sigue dilatando sus decisiones, los fondos siguen retenidos dando lugar a una formidable fiesta especulativa donde los únicos ganadores son los fondos buitres. Los fondos buitres eran dueños de seguros contra default y forman parte de la asociación (ISDA) que determinó que los cobrarán.

  En agosto de 2014 George Soros uno de los bonistas perjudicados por la decisión de Griesa de extralimitarse en su jurisdicción, recurrió a la justicia británica, que falló a favor de Argentina y Soros, habilitando al país a iniciar un juicio a los fondos buitres en las Islas Caimán, territorio británico, jurisdicción donde los fondos buitre tienen domicilio. Ese mismo mes Argentina ganó en Francia un juicio contra el fondo buitre NML.

Qué quiere decir “Default Técnico” y “Cláusula Rufo”:

   Un país en default es un país quebrado, o sea, que no puede pagar su deuda. Pero Argentina sí puede y quiere pagar su deuda, con lo cual, no sería un país en default. Sin embargo, si Argentina no puede pagar los compromisos de deuda reestructurada porque un juez le embarga o bloquea los fondos, los comunicadores (o traficantes de información económica) instalan que el país de todas formas está en cesación de pagos y llaman a esto “default técnico”, afectando así los intereses económicos de la Nación.

   Frente a lo que algunos aconsejan de “pagar, total son sólo USD1.500 millones”, cabe recordar que con el antecedente jurídico de la justicia norteamericana y de las actuaciones del juez Griesa, el resto de los bonistas que quedaron fuera del canje tendrían el derecho a reclamar con base en este antecedente judicial, haciendo que el pago potencial que la Argentina debería realizar ascienda a USD15.000 millones (la mitad de las reservas actuales en el BCRA). Desde luego, y no menos importante, esta posición de aceptar un mandato de la justicia de otro país atentando contra los intereses de la Nación, resulta una clara definición política respecto al criterio de soberanía de los pueblos.

   Un dato relevante que no se debe descuidar es que los bonos reestructurados incluyen una cláusula RUFO que dice que hasta diciembre de 2014 no se puede realizar una mejor oferta de repago a quienes no entraron al canje en su momento. Si antes de esa fecha, no sólo reclama el 8% de los tenedores, sino también todos los demás, el riesgo de tener que reconocer otra deuda al resto de los acreedores, sería muy significativo, arrojando cifras que ascenderían a los USD120.000 millones (según declaraciones oficiales). Esto podría en efecto suceder ya que si un juez falló de esa manera, queda sentado el precedente para otro juez que pretenda obligar a la Argentina a pagarles a todos lo mismo. Y eso es resulta económicamente imposible de realizar, en un marco de justicia y razonabilidad.

Resolución de la ONU – Limitaciones a los Fondos Buitres

El 10 de Setiembre de 2015, La Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) aprobó este jueves con 136 votos positivos, 41 en contra y 6 abstenciones, la resolución que limita el accionar de los fondos buitre a través de una serie de nueve principios que dan marco a un sistema legal global para los procesos de reestructuraciones de deuda soberana.

La resolución fue tomada por mayoría simple de votos, tras una discusión que se extendió por espacio de seis meses y que fue impulsada inicialmente por Argentina y el G77 más China.

Los nueve principios que contiene la resolución son los de soberanía, buena fe, transparencia, imparcialidad, tratamiento equitativo, inmunidad soberana, legitimidad, sostenibilidad y reestructuración de la mayoría.

1 ) Un Estado soberano tiene derecho, en el ejercicio de su facultad discrecional, a elaborar sus políticas macroeconómicas, incluida la reestructuración de su deuda soberana, derecho que no debe verse frustrado ni obstaculizado por medidas abusivas. La reestructuración debe hacerse como último recurso, preservando desde el inicio los derechos de los acreedores.

2 ) El principio de que el deudor soberano y todos sus acreedores deben actuar de buena fe implica su participación en negociaciones constructivas de reestructuración de la deuda soberana y en otras etapas del proceso con el propósito de restablecer la sostenibilidad de la deuda y el servicio de la deuda de manera rápida y duradera y de obtener el apoyo de una masa crítica de acreedores mediante un diálogo constructivo acerca de las condiciones de la reestructuración.

3 ) El principio de la transparencia debe promoverse para aumentar la rendición de cuentas de los interesados, lo que puede lograrse compartiendo oportunamente tanto datos como procesos relacionados con la renegociación de la deuda soberana.

4 ) El principio de la imparcialidad exige que todas las instituciones y agentes involucrados en las reestructuraciones de la deuda soberana, incluso a nivel regional, de conformidad con sus mandatos respectivos, sean independientes y se abstengan de ejercer toda influencia indebida en el proceso y en otros interesados o de realizar actos que generen conflictos de interés o corrupción o ambos.

5 ) El principio del trato equitativo impone a los Estados la obligación de abstenerse de discriminar arbitrariamente a los acreedores, a menos que la diferencia de trato esté justificada conforme a derecho, sea razonable y se corresponda con las características del crédito, garantice la igualdad entre los acreedores y sea examinada por todos los acreedores. Los acreedores tienen derecho a recibir el mismo trato en proporción con su crédito y con las características de este. Ningún acreedor o grupo de acreedores debe ser excluido a priori del proceso de reestructuración de la deuda soberana.

6 ) El principio de la inmunidad soberana de jurisdicción y ejecución en materia de reestructuración de la deuda soberana es un derecho de los Estados ante los tribunales internos extranjeros, y las excepciones deberán interpretarse de manera restrictiva.

7 ) El principio de la legitimidad implica que al establecer instituciones y realizar operaciones relacionadas con la reestructuración de la deuda soberana se deben respetar, en todos los niveles, los requisitos de inclusión y el estado de derecho. Los términos y condiciones de los contratos originales seguirán siendo válidos hasta que sean modificados mediante un acuerdo de reestructuración.

8 ) El principio de la sostenibilidad significa que las reestructuraciones de la deuda soberana deben realizarse de manera oportuna y eficiente y crear una situación de endeudamiento estable en el Estado deudor, preservando desde el inicio los derechos de los acreedores y a la vez promoviendo el crecimiento económico sostenido e inclusivo y el desarrollo sostenible, minimizando los costos económicos y sociales, garantizando la estabilidad del sistema financiero internacional y respetando los derechos humanos.

9 ) La reestructuración por mayoría implica que los acuerdos de reestructuración de la deuda soberana que sean aprobados por una mayoría cualificada de los acreedores de un Estado no se verán afectados, perjudicados u obstaculizados de otro modo por otros Estados o por una minoría no representativa de acreedores, que deben respetar las decisiones adoptadas por la mayoría de los acreedores. Debe alentarse a los Estados a que incluyan cláusulas de acción colectiva en sus emisiones de deuda soberana.

Esta semana, la propuesta recibió el respaldo de 19 economistas internacionales que pidieron a los países europeos que la apoyen, entre los que figuran Thomas Piketty (Paris School of Economics), autor del libro “El capital en el siglo XXI”; el exministro griego Varoufakis YanisGalbraith James(Universidad de Texas), Flassbeck Heiner (exjefe de la UNCTAD) y Guzmán Martín (Universidad de Columbia), entre otros.

votacion de la reestructuracion

Fin de Mandato y Estado Actual de la Deuda:

El próximo presidente recibirá apenas un tercio de la deuda externa que había en 2001

El Gobierno que concluye 12 años en el poder le entregará año próximo mandatario una economía que tiene una Deuda Externa de apenas un tercio a la que existía en 2001. Un 13% de la deuda total está en manos de inversores extranjeros, mientras que el resto la poseen entidades gubernamentales e inversores locales.

La Deuda Pública Nacional asciende a U$S 221.700 Millones lo que equivale al 43% del PBI. De este total apenas el 13% del PBI corresponde a deuda externa. En el mercado consideran que el nivel es razonable y aseguran que es favorable debido a que se evitan condicionamientos. En 2001 eran de 54% del PBI, y 32% del PBI, respectivamente.

De acuerdo a las proyecciones de la consultora Ecolatina, a diciembre de 2015 la deuda pública nacional ascendería a u$s240.000 millones, esto es U$S 18.300 Millones más que al cierre de 2014.

“Que la mayor parte de la deuda este intrasector publico es un dato excelente. Si los números actuales se los compra con 2002 la baja es muy fuerte, pero también hay que destacar que los datos actuales son similares a los de fines de los 90”, indicó Agustin D’ Tellis economista de la Gran Macro.

De todos modos esta cifra excluye la deuda pendiente con los holdouts. Si ésta se tuviera en cuenta, en el peor de los casos se deberían incluir aproximadamente u$s15.000 millones adicionales, lo cual representa 3% del PBI.

“En comparación con fines de la Convertibilidad, el desendeudamiento no ha sido tan pronunciado pero mejoró notablemente la composición de la misma y el perfil de vencimientos”, destacaron desde la consultora.

La contracara de este descenso de la deuda externa es el incremento de la deuda interna, que hoy alcanza el 29% del PBI, mientras que en 2001 este porcentaje era del 22%.

“Los niveles actuales de deuda externa son sostenibles en el tiempo y el próximo gobierno podría mantenerlos sin salir a tomar nuevos préstamos. Lo que si tiene lógica es que el próximo ejecutivo refinancie deuda”, resalta D’ Tellis y agrega: “Volver a buscar dólares financieros complicaría el futuro y ya sabemos lo que sucede. Además, los condicionamientos más fuertes se sufren cuando la deuda es tomada en dólares”.

Además, un dato a tener en cuenta es que el perfil de vencimientos de deuda para la próxima administración es mucho más benévolo que a finales de la Convertibilidad. En el período 2016-2019, la carga de servicios de capital en dólares ascendería a u$s41.000 millones, apenas un 7% del PBI, vs. casi la misma cifra (u$s42.000 millones) solamente pagados en 2001.

Por último en este sentido, el economista de Fiel Daniel Artana señaló que “parecería que el próximo presidente estará tentado de volver a endeudarse con los mercados internacionales dado que habrá pocas reservas netas y la billetera del Banco Central de China no es tan grande ni parece que esté tan disponible como lo estuvo en el último año”. Sin embargo, “para no terminar en otra crisis es necesario que el espacio que se consiga vía endeudamiento no demore las correcciones necesarias en el frente fiscal y cambiario”, finalizó el economista.

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Elogios Internacionales a la Gestión de la Deuda durante los últimos 10 años:

  En ese mismo sentido en un informe elaborado por La Consultora McKinsey, que publicó el Diario Financial Times, destaca que la Argentina es uno de los pocos países en el mundo que redujo su deuda Total en relación al PBI, en 11% en siete años, mientras que países como Brasil aumentaron un 27%, Grecia en 103% e Irlanda en 172%.

  Entre los países desarrollados, se observa que Francia y Reino Unido elevaron su ratio deuda PBI en 66% y 62%, respectivamente; España lo incrementó 72%; China, en 83%; Rusia lo hizo en 19% y Estados Unidos en un 16%; por mencionar algunos países.

  El trabajo hace foco en que la deuda global aumentó 57 billones de dólares desde 2007 a casi 200 billones de dólares, lo que superó ampliamente lo que produjeron esas mismas economías.

En consecuencia, la deuda externa mundial pasó desde un 270% al 286% del producto mundial en el período 20072014.

  La encuesta de McKinsey de la deuda toma como referencia a 47 países y el Financial Times efectuó con la misma un gráfico interactivo, en donde puede observarse la deuda pública de los países y privada, y se puede a la vez desagregar la deuda del sector financiero.

Según el FT, el informe insta a “nuevos enfoques” a la prevención de futuras crisis de deuda.

  Por su parte el Diario de Estados Unidos “The Wall Street Journal” lanzó una aplicación en donde se puede ver la Evolución del PBI y el porcentaje que representa la Deuda Externa de varios Países del Mundo entre 1990 y 2012.

  Los datos que utiliza “The Wall Street Journal” son del Instituto Global McKinsey.
En ella analiza la Evolución de la Deuda Externa, tanto Pública (del Estado) como la Total (del Estado más la de los Privados).

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 Hay que tener en cuenta que para ver la evolución de la Deuda Externa se toma el porcentaje del PBI que la misma representa, y no el número final de la misma como hacen los Medios Monopólicos Argentinos. Ya que si ganó $2.000 y debo $1.000 (El 50%) va a ser mucho más difícil afrontar el pago que si ganó $20.000 y debo $2.000 (El 10%). Los medios argentinos miran solo el número final y dicen “ahora debemos $2.000 y antes debíamos $1.000, por ende la Deuda Externa creció”. Esta es una mirada totalmente sesgada y desinformativa, por eso, en todo el Mundo se toma el Porcentaje del PBI que representa la Deuda Externa, como lo hace el Diario “The Wall Street Journal”.

Argentina, Evolución Deuda Externa Total sobre PBI:

Año 1990: 27,8% — Solo Deuda Externa Pública (del Estado) sobre PBI 7,7%

Año 1991: 20,4% — Solo Deuda Externa Pública (del Estado) sobre PBI 6,0%

Año 1992: 27,3% — Solo Deuda Externa Pública (del Estado) sobre PBI 6,6%

Año 1993: 46,8% — Solo Deuda Externa Pública (del Estado) sobre PBI 19,2%

Año 1994: 52,5% — Solo Deuda Externa Pública (del Estado) sobre PBI 20,6%

Año 1995: 52,5% — Solo Deuda Externa Pública (del Estado) sobre PBI 21,6%

Año 1996: 56,5% — Solo Deuda Externa Pública (del Estado) sobre PBI 24,2%

Año 1997: 62,4% — Solo Deuda Externa Pública (del Estado) sobre PBI 25,7%

Año 1998: 68,5% — Solo Deuda Externa Pública (del Estado) sobre PBI 27,9%

Año 1999: 75,3% — Solo Deuda Externa Pública (del Estado) sobre PBI 33,4%

Año 2000: 77,8% — Solo Deuda Externa Pública (del Estado) sobre PBI 37,7%

Año 2001: 79,0% — Solo Deuda Externa Pública (del Estado) sobre PBI 38,5%

Año 2002: 164,2% —Solo Deuda Externa Pública (del Estado) sobre PBI 103,3%

Año 2003: 135,4% — Solo Deuda Externa Pública (del Estado) sobre PBI 95,4%

Año 2004: 115,9% — Solo Deuda Externa Pública (del Estado) sobre PBI 81%

Año 2005: 91,4% — Solo Deuda Externa Pública (del Estado) sobre PBI 61,1%

Año 2006: 83,7% — Solo Deuda Externa Pública (del Estado) sobre PBI 55%

Año 2007: 72,7% — Solo Deuda Externa Pública (del Estado) sobre PBI 46,6%

Año 2008: 54,6% — Solo Deuda Externa Pública (del Estado) sobre PBI 31,7%

Año 2009: 53,3% — Solo Deuda Externa Pública (del Estado) sobre PBI 30,9%

Año 2010: 48,5% — Solo Deuda Externa Pública (del Estado) sobre PBI 26,2%

Año 2011: 40,9% — Solo Deuda Externa Pública (del Estado) sobre PBI 20,8%

Año 2012: 39,1% —Solo Deuda Externa Pública (del Estado) sobre PBI 19,7%

CONCLUSIONES FINALES:

   Si estudiamos la historia económica de la deuda a fondo nos podemos dar cuenta que el período de industrialización, desde 1930 hasta 1970, es el que tiene mejor desempeño económico, a pesar de ciertas crisis. Tuvo tasas de crecimiento relativamente altas y una distribución del ingreso muy superior a los períodos anteriores. Durante el primer gobierno del peronismo el país logró desendeudarse totalmente, pero luego siempre existió un grado de endeudamiento en mayor o menor medida. Las políticas de intervención del Estado se aplicaron para desarrollar el sector industrial y otro tipo de actividades económicas, para incluir a los sectores menos favorecidos.

   La recesión volvería con las políticas económicas de Álvaro Alsogaray y José Martínez de Hoz. Durante el último gobierno militar, lo esencial del endeudamiento ya ni siquiera sirve para el desarrollo de recursos naturales, como ocurría en el pasado, sino para el beneficio de determinados sectores especuladores que en ese momento gobernaban la Argentina y que siguieron gobernando hasta la crisis de 2001.

Durante la última dictadura militar, la deuda externa pasó de 9.700 millones de dólares, en 1976, a 45.100 en 1983, lo que constituyó un 364 por ciento de aumento.

El otro gran incremento se produjo con las políticas neoliberales de los años 90, cuando la deuda pública ascendió de 65.300 a 145.289.

   Además, el otro factor de peso a la hora de analizar la cuestión de la deuda externa lo constituye la fuga de capitales. Hubo un doble drenaje de recursos a lo largo de la historia. Durante los años 90, incluso, la fuga de capitales fue de 120 mil millones de dólares. Con lo cual podríamos afirmar que hay dos Argentina en el mundo: una tiene un Producto Bruto Interno muy similar a todos los capitales fugados en el exterior.

  Luego de la crisis de 2001 y con la llegada de Nestor Kirchner al poder, se rompe el circulo vicioso de la deuda sobre todo el de la deuda externa, el desendeudamiento argentino es uno de los grandes logros de estos 10 años, en contraposición a una escalada de toma de financiamiento externo que se profundizó desde 1976 a 2001.

Tres cosas para resaltar:

  • La decisión política de desendeudar el país no fue sencilla. Por el contrario, sólo fue posible en la medida que simultáneamente se construyera soberanía política, tal como se hizo, recuperando los resortes de política (fiscal, comercial, cambiaria y monetaria) del Estado nacional.

  • Al mismo tiempo el gobierno tomó la decisión de honrar los HYPERLINK “http://yaesta.blogspot.com.ar/2012/08/boden-2012-desendeudamiento.html”compromisosasumidos por el Estado desde que el actual gobierno lo conduce.

  • Finalmente, cabe señalar, que los conceptos de independencia económica y soberanía política están estrechamente asociados al desendeudamiento, por cuanto un Estado endeudado asume compromisos con los acreedores no sólo económicos, sino también políticos y administrativos, tal como ocurrió durante los 90s y tal como le está pasando a gran parte de Europa actualmente.

En cuanto a la forma de medir la deuda existe consenso entre los economistas de diversas vertientes en que, al hablar de endeudamiento o desendeudamiento de un país, “el indicador usado internacionalmente es Deuda/PBI, y generalmente siempre se toma la deuda bruta que incluye la deuda intrasector público”. Esto se debe a que el mismo hace alusión al peso de la deuda sobre una economía nacional y la capacidad de pago que se tiene para cancelar ese pasivo.

Ariel Setton, economista de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y miembro del Plan Fénix, coincidió: “El (des) endeudamiento de un país no debe medirse como stock de deuda. El stock es un indicador absoluto que nada dice, si no se compara de manera relativa. El indicador relativo más utilizado para el stock es el de Deuda/PBI aunque también se mide Deuda externa en poder de privados/PBI”.

Miguel Bein, un economista de prestigio, reconocido por todos sus colegas y el arco político en general, en una entrevista publicada en La Nación, reconoció que el gobierno nacional había logrado “el desendeudamiento más grande de la historia” y señaló: “Lo único que es relevante es el desendeudamiento con el mercado de capitales, no el desendeudamiento interno. La deuda donde hay un riesgo de default, de desestabilización es la deuda que flota en el mercado. La deuda pública interna que el Estado tiene con la ANSES, con el Banco Central, se puede refinanciar”.

El indicador que menciona Bein de deuda pública sólo con privados (es decir, excluyendo aquella deuda del Estado con el Estado y la deuda con organismos multilaterales y bilaterales) pasó de representar el 49,3% en 2005 a 12,2% en septiembre de 2013. 

Queda claro y evidenciado que la Argentina ha querido honrar su deuda, sobre todo con los que han apostado y creído en la propuesta de renegociación de los compromisos caídos en instancias anteriores. En este sentido, cabe destacar que la capacidad de pago genuina y sostenible que tiene un país como Argentina depende de que su economía siga creciendo; sólo de esta manera puede seguir pagando sus compromisos de deuda.

Es indudable que la Argentina tiene recursos, capacidad de trabajo y generación de riqueza como para afrontar estos compromisos, ya que por ejemplo la relación entre deuda pública externa y es aproximadamente de 0,8, lo que intuitivamente significa que se paga con 10 meses de exportaciones.

Sin embargo, el debate central hoy en día tiene que ver con la capacidad de los pueblos para establecer sus propias políticas de desarrollo, y decidir soberanamente frente a los poderes económicos mundiales.

Nuestro pueblo debe comprender que la Argentina está en el centro de la mirada mundial y que el éxito en materia de desendeudamiento relativo y crecimiento económico registrado en los últimos años, deja de manifiesto los dos modelos que imperan en el mundo actual: el del capitalismo financiero salvaje, y el que apuesta a la armonía y la construcción colectiva, sobre la base del respeto a la soberanía de los pueblos.

“La política de desendeudamiento ha sido uno de los principales logros de la sociedad argentina en los últimos años. Por lo que el reconocimiento de avances como la creciente independencia económica frente a los organismos internacionales de crédito que permitieron recuperar un manejo soberano de la política económica no debe ser tarea exclusiva del oficialismo, sino también de una oposición política constructiva que busque la mejora de las condiciones de vida de todos los argentinos y no añore el retorno a épocas en que nuestra soberanía se encontraba gravemente comprometida por el excesivo endeudamiento externo.”

BIBLIOGRAFIA:

https://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_la_deuda_externa_argentina – Historia de la Deuda Externa Argentina – Wikipedia.

http://www.cepal.org/es/publicaciones/36761-la-crisis-latinoamericana-de-la-deuda-desde-la-perspectiva-historica – Crisis Latinoamericana de la Deuda en perspectiva histórica – Cepal

http://datos.bancomundial.org/indicador/DT.DOD.DECT.CD – Deuda Externa Acumulada – Banco Mundial

http://www.mckinsey.com/insights/mgi – Argentina uno de los paises que mas redujo su deuda – Consultora McKinsey.

http://pueblosdelsur.org/deuda-publica-argentina-conceptos-y-aclaraciones/ – Informe sobre la Deuda Argentina; conceptos y Aclaraciones – Fundación Pueblos del Sur.

http://www.latdf.com.ar/2013/11/evolucion-de-la-deuda-externa-de.html – Evolución de la Deuda Externa Argentina – La Portal de TDF

http://www.estudiocarro.com.ar/Notas/Historia%20y%20evolucion%20de%20la%20deuda%20externa%20argentina.pdf – Historia y Evolución de la Deuda Externa Argentina – Elio H,H. Garro

http://chequeado.com/el-explicador/ila-argentina-se-desendeudo-o-no-durante-el-kirchnerismo/ – LA ARGENTINA SE DESENDEUDO – CHEQUEADO.COM

http://www.oetec.org/nota.php?id=735&area=14 – Breve resumen de la Deuda Externa Pública Argentina – Oetec

http://www.eldestapeweb.com/el-proximo-presidente-recibira-apenas-un-tercio-la-deuda-externa-que-habia-2001-n9506 – Informe sobre la Deuda en 2015 – Ignacio Gutierrez López – El Destape

http://opinion.infobae.com/adrian-ravier/2014/07/12/lecciones-de-historia-de-la-deuda-externa-argentina/ – Lecciones de Historia de la Deuda Externa Argentina – Adrian Ravier – Infobae

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