Durante muchos años, las precipitaciones y la nieve abastecieron de agua a nuestra provincia. Sin embargo, cuando hay escasez, el derretimiento de los glaciares contribuye, peligrosamente, al caudal de los ríos. Con esta premisa, un estudio realizado por científicos del Conicet, de la Universidad de Toulouse e investigadores de Chile recopiló, durante 18 años, el retroceso de los glaciares en la Cordillera de los Andes. En este marco, la región de Cuyo es una de las más afectadas.

Luego de Santa Cruz, Mendoza posee la segunda reserva de glaciares más importante del país. Sin embargo, durante los últimos 10 años, ha sido una de las provincias con mayor riesgo debido a una sequía sin precedentes históricos, que genera que los glaciares pierdan aún más volumen.

“Lo que estamos viendo en el caso de esta región en particular es que esta sequía ha sido increíblemente persistente. Los registros meteorológicos llevan unos 100 años en la Cordillera y, si bien hubo años específicos como 1968, que fue un año muy seco, una sequía de tantos años como la de ahora no tiene antecedentes en el registro histórico que tenemos. Estas se han producido pocas veces en el último milenio”, indicó a Unidiversidad Pierre Pitte, geógrafo y glaciólogo del Ianigla.

De esta manera, la situación de nuestra provincia es crítica, ya que si no llueve y nieva poco, el adelgazamiento de los glaciares genera que los caudales se llenen del agua que proviene de ellos, es decir, se realiza a expensa de estas “reservas” de agua dulce, que van disminuyendo con el correr de los años.

Gráfico sobre la pérdida de espesor de glaciares en los Andes Centrales: Investigación del Conicet

“El retroceso de los glaciares es generalizado en todas partes y está en línea con lo que viene pasando en todo el mundo. En el caso específico de Argentina, hay lugares donde el retroceso fue más fuerte, como los glaciares de la Patagonia y en los Andes Centrales, que incluye a las provincias de Mendoza, San Juan y un poco más al norte. Sin embargo, la situación de Cuyo es peor porque el volumen de agua que posee el río Santa Cruz es mayor que todos los ríos combinados de la provincia de Mendoza”, expresó el investigador Pitte.

El estudio señala que durante la primera mitad del período (2000 al 2009), los “gigantes” estuvieron casi en equilibrio porque hubo años con presencia de nieve que lograron mantener la situación bajo control. El conflicto comenzó luego del año 2009, cuando los glaciares perdieron masa con mucha más fuerza por la sequía.

Imagen del Conicet: cambios en la cara norte del Volcán Lanin

“La pérdida récord se la llevan los glaciares grandes, como el Perito Moreno y el Upsala, en la provincia de Santa Cruz, y su contraparte chilena. Estos son los glaciares que han perdido más en todo el continente y marcan una tendencia a nivel global. En el caso de los glaciares de nuestra zona, el retroceso para todo el período fue de 30 centímetros por año. Si lo multiplicamos por 18 años, da una pérdida de 6 metros para todos los glaciares de esta región, pero es muchísimo más grande en los glaciares de Patagonia, que llega a casi 90 centímetros anuales”, detalló el investigador del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales a este portal.

Gráfico sobre la pérdida de espesor de glaciares en los Andes Patagónicos: Investigación del Conicet

 

Desafíos a futuro

Estas reservas acuíferas mitigan, por el momento, la problemática de las sequías, pero como sostienen los investigadores, “no van a durar para siempre”. En la medida en que estas condiciones se mantengan, el volumen de hielo va a disminuir y, consecuentemente, la contribución que van a poder hacer los glaciares en un futuro próximo va a ser menor que la que realizan ahora.

“No sabemos hasta cuándo hay glaciares, pero lo que sí sabemos es que estas tasas que estamos perdiendo no tienen precedentes y no las vamos a poder sostener mucho tiempo. Por otra parte, la zona que más se derrite es la parte baja; entonces, por más que mantengan algo de volumen en los sectores más altos, ese hielo está protegido por el frío y no se va a derretir de inmediato; por ende, su contribución a los ríos va a ir bajando”, comentó Pitte.

Este escenario genera la necesidad de buscar medidas que amortigüen un contexto hídrico complejo, donde dispondremos de menor cantidad de agua y la existencia de problemáticas vinculadas con el cambio climático.

“Esta situación no es de los Andes de Mendoza o de San Juan, ni siquiera de Argentina: es a escala continental. El retroceso es completamente generalizado y, en algunas regiones como en la nuestra en particular, se suma a una tendencia negativa en las precipitaciones. Se tiene que instalar la idea de que la situación hídrica es muy crítica y el escenario para los próximos años indica que esta tendencia va a seguir. Tenemos que hacer desde ahora todos los ajustes posibles”, concluyó Pierre Pitte.

 

Sobre el estudio

La investigación se llevó a cabo por el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla), la Universidad de Toulouse e investigadores de Francia y Chile. En este sentido, el estudio, que fue publicado en la prestigiosa revista Nature Geocience, recopiló por casi 20 años la situación de retracción de los glaciares de la cordillera de Los Andes desde Venezuela y Colombia hasta el sur de Argentina y Chile.

Las 30 mil imágenes que posee el estudio fueron tomadas a través del satélite Terra, uno de los más de 40 satélites que se encargan de monitorear distintas variables como cobertura de bosques, glaciares e incendios. La investigación, que contó con la presencia de tres investigadores del Conicet (Lucas Ruiz, Pierre Pitte y Mariano Masiokas), busca mejorar las predicciones sobre el impacto del cambio climático.  fuente: Unidiversidad / Ángeles Balderrama – Imagen del Conicet: cambios en el Tunel de Quervain

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